sábado, 27 de octubre de 2012

Eternal Blood


Capitulo catorce:

Luego de cargar a Elizabeth a su cama y cubrirla, Saloman se detuvo un momento para admirar su cara durmiente. Ella siempre le había movido; ahora la idea de estar sin ella era impensable. Ella comenzó a significar mucho rápidamente; y el no debía, realmente no debía, cometer el error de asumir que la velocidad de la emoción impidiese su importancia. Si el perdía a Elizabeth ahora, a través de su distanciamiento–Y Luk había tenido razón acerca de eso; habían profundidades que el no revelaba simplemente a nadie- ¿Cuan trágico seria eso? 
Temía tocarla en caso de que ella despertara del sueño que necesitaba tanto, en su lugar el cambio el foco de su mente a su interior. El ya no era un adolescente rebelde; los rencorosamente dolorosos consejos de su padre habían sido probados erróneos muchos siglos antes. Había poca necesidad por su aislamiento obsesivo. Elizabeth sabia lo que el era, mas o menos, y aun lo amaba mas allá de la obsesión sexual que el una vez se había propuesto explotar por el placer de ambos. Y si ella se sentía excluida, ¿Eso no era tan malo como ser excluido?
Ella suspiro en sus sueños y se agito, alterando la posición de su cabeza en la almohada. Saloman dejo que sus emociones se elevaran. Se negaba a perder a esta mujer por el veneno de Luk o por su inútil secretismo. Al mantenerla, se arriesgaba, por supuesto. La locura, el azote de los antiguos no muertos, podría ser accionado por el profundo dolor, y como Elizabeth envejecía enfermaba y moría eso era a lo que tendría que enfrentarse. Pero ¿no era su filosofía, y la de su pueblo de disfrutar cada momento al extremo? Era un crimen no apoderarse de las experiencias con esta increíble mujer por completo y atesorarlas. Quizás su crimen real era que había tomado a Luk para mostrarle lo que estaba haciendo. O no haciendo. Saloman dio la vuelta. Había todo para dar, todo para compartir. Y mientras pasaba el tiempo, quizás, solo quizás, ella decidiría que la eternidad con el no era tan mala. Esa era una meta a largo plazo. Primero, tenía que lidiar con Luk. Y con Maximilian, que parecía haber venido a ayudar.
El cuarto de dibujo estaba vacío. Dmitriu había retirado todo a sus propios cuarteles temporales, pero Saloman podía sentir a Maximilian cerca. Abriendo la puerta hacia el pasillo, el vio la parte superior de la desordenada cabeza de Maximilian, inmóvil a medio camino por las escaleras. Sus conversaciones habían sido breves y unas pocas desde el despertar de Saloman. Y la única significativa había sido lo suficientemente larga para asegurar que Maximilian no se unía a los enemigos de Saloman. En una fría, y brumosa isla de la costa de Escocia, Saloman había encontrado la concha de su una vez- vital, brillante creación, escondida del mundo y de si mismo. Aun así Max había venido a St. Andrews y peleado a su lado en la ahora legendaria batalla- antes de desaparecer en la niebla una vez más. Saloman bajo la escalera hasta llegar al escalón de Maximilian, y se sentó junto a el. Espero, pero Maximilian nunca había sido exactamente hablador, y su aislamiento nunca parecía solo haberlo emitido en el camino del silencio. Saloman dijo, “¿Porque viniste, Max?” Maximilian se encogió de hombros “Dmitriu dijo que yo debía”
“Y tu siempre has sido tan obedientemente influenciado por lo que Dmitriu dice que tu deberías hacer” Los labios de Maximilian se estiraron. Podría haber sido una sonrisa. “Depende de lo que diga”
“Estoy tratando de averiguar, “Saloman explico “Si debería sentirme halagado o aterrorizado de que te hayas cambiado para apoyarme contra Luk”


“Ninguno. Yo solo… lo elegí” Maximilian volteo su cabeza, sus ojos grises tan directos y turbulentos como habían sido en los viejos tiempos, y sin embargo cubiertos con algo que se parecía mucho a la desesperación. Esta, entonces, iba a ser la conversación que ellos debieron haber tenido un año atrás en la isla. “Algunas deudas son demasiado grandes para pagar. Lo que hice nunca podrá ser recompensado, y yo no voy a intentarlo. Pero tu le diste paz a Luk, y yo voy a ayudarte a devolvérsela.”
“¿Por qué fallaste al dármela a mi?”
Los ojos de Maximilian se cerraron. La ultima vez Saloman había traído el tema a colación, incluso indirectamente, el había echo lo mismo. “No” el había dicho, en una angustia evidente que le había dado a Saloman esperanza de que Maximilian, su Maximilian, estaba aun presente en el vampiro que había dejado que la ambición gobernara su corazón y su mente. Esta ves, Saloman no dijo nada para cambiar el tema. El no dijo nada en absoluto. Maximilian dijo débilmente “Yo  quería. Cuando los otros se habían ido. Yo no estaba seguro de que sabia como, pero pensé que si arrastraba a Dmitriu conmigo, entre nosotros podríamos recordar o averiguar como darte paz. Pero la batalla humana de allá afuera nos dirigió hacia la abertura. Los vampiros se sublevaron, y mientras yo estaba fuera, Tsigana y János movieron tu cuerpo”
Eso Saloman siempre lo había sabido.
Maximilian trago “No hay excusas, Saloman. Yo traté. Yo mate a János por no decirme. Tsigana trato de trucar la información por vida eterna, fue cuando comencé a entender lo que había echo. No pude hacer nada de eso correctamente.”
“Dmitriu averiguo donde encontrarme. Pero el no sabia que yo no estaba en paz.”
“Dmitriu y yo no hablamos. No importa. Cuando el tiempo paso, yo no quería ser recordado por lo que había echo. Era lo suficiente difícil solo aferrarme a las riendas del poder. Tu sabes todo esto. No puedo explicar o exonerarme a mi mismo por nada de esto. ‘Fue todo un error. Lo siento’ no parece cubrirlo.”
Dejo de hablar. Trago nuevamente, convulsivamente. Su mirada, que se había alejado de las obras de arte en la pared, hasta la puesta de sol filtrándose entre las grietas en las cortinas, finalmente reubicándose en el rostro de Saloman. “Pero lo estoy” susurro “Arrepentido”
En la desprendida, alejada parte de su mente, Saloman se preguntaba porque necesitaba tanto oír eso. Quizás debido a que la traición de un hijo nacido no le habría dolido más que la de Maximilian. El quería que Max estuviese arrepentido. Y mas que nada, el no quería que lo hiciera de nuevo.
“A medio camino” murmuro
“¿Qué?”
“Nada. Hay un cuarto aquí para tí. Siempre”
Maximilian se volteo, como si no pudiese soportar la amabilidad. “Nunca entendí porque no me mataste”
“Algunos castigos son peores que la muerte”
Maximilian cerro sus ojos nuevamente, y Saloman río.
Puso su mano en el tenso hombro de Maximilian y se puso de pie, dejando su agarre quieto allí mientras añadía, “Me refería al tuyo, no al mío. He tenido trecientos años para pensar y planear, y esta vez, pretendo hacerlo todo correctamente”

Elizabeth encontró a István, Konrad y Mihaela todos juntos en la librería del cazador. Ella había querido encontrarlos antes por la mañana, en algún   lugar neutral, como en el piso de Mihaela o el café, pero desafortunadamente, luego de las muchas agitaciones de la noche ella se había dormido. De echo, ella había caído dormida en el cuarto de dibujo mientras Saloman, Dmitriu y Maximilian hablaban en voz baja a su alrededor. Ella despertó en la cama de Saloman, tarde por la mañana, descansada pero conmocionada al mismo tiempo. De saloman no había rastro. Solo el silencioso Maximilian había sido dejado en la casa, y ella lo descubrió por casi tropezar con el en la oscura escalera en su camino fuera de la casa. Luego de saludar cortésmente al asistente de biblioteca que estaba de turno, Elizabeth se encontró con los tres cazadores acurrucados alrededor de una mesa cerca de la parte trasera de la sala cavernosa. Al menos estaban quietos aquí dentro, no era muy probable que molestaran a otros buscadores.
“¿Ocupados?” pregunto a la ligera.
Con más alivio que respeto, Mihaela dejo caer el tomo de aspecto antiguo que había estado leyendo. “Si, algo así. Tratando de encontrar algunas pistas del paradero de Luk, al descubrir sus antiguos escondites. No es fácil después de cientos de años. Además, tratando de encontrar una pista con los vampiros turcos de Estambul- ver si alguno de ellos conoce Budapest”
“Podría ser una total pérdida de tiempo” Konrad se quejo “Nosotros ni siquiera sabemos si ellos aun están en Budapest. ¿No tendría más sentido para Luk irse a otro lado, algún lugar más seguro, para reclutar a sus fuerzas y prepararse para la batalla con Saloman? “
“Podría tener más sentido” Elizabeth admitió, “Pero no lo ha hecho” tres pares de ojos la miraban expectantes “Ha habido un desarrollo,” ella dijo, en voz baja. “Luk irrumpió en el lugar de Saloman anoche”
“Mierda” dijo Mihaela “¿Estabas allí?”
“Oh, sí. Aparentemente, el estaba buscándome a mi”
“¿Hubo una pelea?”
“Algo así. Entre nosotros, Saloman y yo lo despedimos. No es lo suficientemente fuerte aun para ganar una batalla uno a uno con Saloman- lo que es bueno para nosotros, supongo- pero el está ganando poder muy rápidamente”
“Es un antiguo” Konrad dijo tristemente
István frunció el ceño “¿Estaba probando el agua? Si sabía que no era lo suficientemente fuerte para enfrentar a Saloman, ¿Por qué correr el riesgo de una confrontación? ¿Solo para llegar a ti?”
“¿Y por qué?” añadió Mihaela “¿Por qué ir tras de ti?”
Elizabeth se hundió en la silla que István amablemente acerco a ella con su pie. “Porque, como una despertadora, soy capaz de matarlo simplemente con mis manos. Porque podría molestar a Saloman. Porque podría incrementar su estatus en la comunidad vampírica. Y añadiría un número significativo a sus fuerzas, supongo.”
“Bastante justo” Dijo Konrad “¿Pero qué infiernos le dio la idea de que podría hacerlo bajo la nariz de Salomon? Elizabeth dudo. Ella no quería revelar la renuencia de Salomon de matar a Luk en Turquía, o la vulnerabilidad implicada. Parecía demasiado personal. Y sin embargo, en la pelea que vendría, los cazadores necesitarían saberlo todo. Por último, ella dijo, “Creo que el sabia que tomaría a Saloman por sorpresa. Luk puede hacer un truco con su mente que paraliza temporalmente a su víctima, incluso Saloman. Mientras lo hace, definitivamente no tiene la fuerza para matar a otro anciano, pero se imagino que tenía suficiente fuerza para matarme a mí y desaparecer antes de que saloman lo atrapase” La cara de Mihaela se había vuelto blanca.
 “¿Paralizo a Saloman? ¿Como en nombre de dios lograste salir de esa?”
Elizabeth le dio una rápida, auto-desaprobatoria sonrisa. “Creo que él me subestimo. Pero él sabía que yo podría matarle, teóricamente, y cuando lo amenace, no estaba preparado para correr el riesgo de que no lo haría” 
El ceño de Konrad se hizo mas profundo. “La pregunta es, ¿Luk ganó algo con este incidente? ¿Bebió de tu sangre?”
“Una pequeña gota. Dudo que pueda hacer una real diferencia para el. Pienso que principalmente el se gano el prestigio de irrumpir en la fortaleza de Saloman y sobrevivir. Todos los vampiros van a saberlo ahora.”
“¿Va a ser capaz de irrumpir de nuevo? István preguntó.
“En teoría, si. En la practica, sería estúpido si lo hiciera, porque Saloman podría matarlo”
“No si Luk saca su truco mental paralizante de nuevo” argumento István “y si el trae ayuda la próxima vez, los demás podrían matar a Saloman mientras es vulnerable”
A pesar de que la idea no era nueva para Elizabeth, todavía hacia que su sangre se helara. “Eso es para lo que Dmitriu y Maximilian son. El ha añadido protección ahora. Además, el dijo que el truco no funcionaria la próxima vez, que el puede evitarlo”
“Entonces porque no lo hizo? Pregunto Konrad
“Creo que fue porque no se lo esperaba” dijo Elizabeth, moviéndose incomoda. “Fue reconocido como ilegal entre los ancestros, y no era algo que Luk haría. Ni siquiera cuando creció hacia la locura. Saloman cree que su uso de esto ahora muestra su miedo tanto como su determinación” 
“¿Maximilian?” dijo inesperadamente Mihaela, enganchándose en e un punto anterior. “¿El Maximilian de saloman? ¿Esta en Budapest? ¿Desde cuando?”
“Desde anoche.”
Mihaela frunció el ceño “¿El vino a proteger a saloman? ¿A quien asesino anteriormente? ¿Estas segura de que es por eso que vino?
“Saloman y Dmitriu parecen confiar en el. Es difícil de decir. El no habla mucho”
El bibliotecario, susurrando al pasar por su mesa hacia los estantes de atrás, les dirigió una mueca sofocada. Elizabeth bajo su voz “Hay mas. Mientras Luk estaba distraído, bajo la guardia sobre Dante, y Saloman se las ingenio para vislumbrar algo en la mente del senador. Desafortunadamente, no donde esta.” Añadió rápidamente, cuando la esperanza surgió en los ojos de los cazadores. “Pero es algo”
Elizabeth asintió a la desaprobadora bibliotecaria mientras ella pasaba de regreso por ese lado con sus brazos llenos de papeles y libros. “¿Que le paso a la señorita que solía dormir en el trabajo? Me gustaba”
“¿Que?” demandó Konrad impacientemente, trayéndola de regreso al punto. “¿Qué fue lo que Saloman aprendió de la mente de Dante?”
“Que ellos no están esperando vencer a Saloman antes de hacer su oferta para los lideres vampiros. Ellos están planeando algo pronto, algún gran ataque que va a atraer a los vampiros a su lado. Ellos están seguros de que esto va a dejar a Saloman desierto y el camino limpio para Luk. Luego de lo que, Dante puede volver a América, y con los vampiros detrás de ellos, hacer su movimiento para definir el poder, como siempre quiso”
Los labios de Konrad se fruncieron “¿Donde? ¿Dónde va a ser este ataque?”
“No hay tiempo para hurgar por detalles. Saloman esta convencido de que será en algún lugar de Budapest, pero es todo lo que el sabe hasta ahora.”
Konrad empujo su pila de libros en el medio de la mesa, tirando dos fuera  por el otro extremo, los que István atrapo en una mano. “Entonces no nos esta dando nada” Konrad dijo descontento. “El esta ensartándonos en su pretexto de cooperación cuando solo Dios sabe en lo que esta metido. ¿Acaso no ha golpeado a nadie más que pueda estar en asociación con Luk?
¿Por qué no el –el grandioso, todo-poderoso Saloman!- asesinado al recién despertado Luk en Turquía? ¡Seguramente eso no estaba más allá de sus capacidades! Todo lo que consiguió fue prevenirnos de hacerlo.”
“No creo que eso sea cierto” Elizabeth dijo poniéndose rígida. “¿No es así?”
“Tu estas cegada por el” Konrad dijo despectivamente “Mientras mas pronto te unas a los cazadores y aprendas a entender lo que ser un vampiro realmente significa, mejor y mas segura estarás.” 
Mihaela e István cambiaron inquietas miradas.
Elizabeth tiro hacia abajo su furiosa replica. En el silencio, ella dijo cuidadosamente, “Tu estas equivocado. Pero tú has tocado un punto importante. Es difícil para Saloman asesinar a su primo de nuevo. Antes de la locura de Luk, ellos eran muy cercanos, y Saloman me dijo que el le dejo vivir mucho mas de lo que debería debido a ese afecto. Yo creo que volvió a el en Turquía. Hubo un momento en que el casi creo que podría recuperar al viejo Luk de lo que sea en lo que se ha convertido ahora.”
Ella levanto su mirada hacia Konrad, echo una mirada a los demás y regreso a el. “Eso demuestra compasión, pero no colusión*. En cualquier caso, no importa ahora. Lo que ocurrió anoche lo libero de cualquier duda persistente. Luk debe morir nuevamente, y Saloman va hacerlo. El quiere, el realmente quiere su cooperación en esto. Pero lo hará de todos modos”
Mihaela comenzó a golpear ligeramente sus dedos inquietamente en el libro abierto frente a ella. “¿Estas segura Elizabeth?” dijo abruptamente. “¿Estas segura de que es lo que él quiere? ¿No eres tu la que quiere vivir con la consciencia tranquila con su relación?
Elizabeth cerró su boca, mirando fijamente a su amiga. “Si” dijo desafiantes “Lo hago. Y el lo hace. Y también deberían ustedes.”
Inesperadamente, Mihaela se estiro y alcanzo su mano. “Únete a nosotros” ella declaro. “Por favor. Conviértete en cazadora”
Los labios de Elizabeth se curvaron. “¿Para que tu puedas vivir con a conciencia tranquila con nuestra relación?
“¡Si! Algunas cosas te unen a nosotros, y a nosotros a ti. Cualquiera sean nuestros desacuerdos o malentendidos, tu eres una de nosotros en espíritu. Hazlo realidad. Vamos Elizabeth, tienes que haber pensado acerca de esto.”
“Lo he hecho. Parte de mi lo quiere, pero aun no estoy segura de si seria lo correcto” ella froto su frente con rápidos, e impacientes dedos. “Maldición, yo no solía ser así de indecisa.”
“¿Que pasa con el trabajo en la universidad? ¿Lo aceptaste formalmente?”
“Voy ya ir allí luego esta tarde” dijo Elizabeth, y eso le gano al menos unas cuantas sonrisas de aprobación.
István empujo su silla lejos de la mesa y estiro sus largas piernas. “Esta conexión telepática con Dante. ¿Puede llevarla más lejos?”
“Eso esperamos. Una vez que la guardia de Luk este baja.”
“¿No lo sabrá dante? ¿O Luk?
“No necesariamente. Saloman puede ser muy sutil.”
“Malditamente sutil” Konrad murmuro, frotando su cuello en el punto donde una vez Saloman le había mordido.
Luego de un rápido café, los cazadores se fueron para perseguir sus metas, y Elizabeth regreso a la casa de Saloman para cambiarse antes de ir a visitar la universidad. Mientras corría hacia arriba por las escaleras,  ella oyó golpes extraños y sonidos de choques, lo suficiente fuertes para hacerla detenerse en el rellano, preguntándose si era otro ataque. Era improbable en la luz del sol, pero aun así…
Los sonidos parecían venir de mas lejos en el pasillo, donde las habitaciones estaban mayormente vacías- o lo habían estado la ultima vez que Elizabeth miro. Silenciosamente, ella se deslizo en la habitación de dibujo.
“Saloman, ¿estas ahí?”
Al final de la habitación del primer piso, le llego la afónica respuesta. Elizabeth se relajo, pero la curiosidad  apuro sus pasos de regreso a la habitación de dibujo y a lo largo de la sala hacia las puertas dobles, enfrentándola al final real. Mientras alcanzaba la manija, ella reconoció el choque familiar de acero contra acero y sabia, antes de abrir la puerta, que  enfrentamiento estaba tomando lugar.
Esgrima Vampírica.
Elizabeth se deslizo en la habitación, cerro las puertas y se ladeo hacia ellos, hechizada por la vista de Saloman y sus dos “hijos” desnudos hasta la cintura, los músculos ondulándose a través de espaldas y pechos, hombros y brazos mientras ellos saltaban alrededor de la gigantesca habitación, sus espadas borrosas empujando y  evitando mas rápido de lo que los ojos de Elizabeth podían fácilmente ver.
Había sangre. Ella podía ver gotas de esta en el suelo y en los pantalones de color claro de Dmitriu, pero cuando tú te curas a velocidad vampírica, de poco sirve practicar con espadas afiladas. De cualquier modo, ellos no podía matarse uno al otro de este modo, ellos necesitaban estacas puntiagudas para eso. A menos qué la cabeza fuese cortada y se mantuviese separada del cuerpo.
Esta era su idea de entrenamiento, quizás, o manejo de la espada ligero. Rápido, violento, elegante y extrañamente atractivo. Y no era solo por la belleza de los tres en forma, semidesnudos cuerpos masculinos girando, rotando, estirándose, casi volando a través del aire, lo que la hipnotizaba.
A pesar de sus esfuerzos, ni el menos brillo de sudor se aferraba sus pálidas pieles. No había jadeos, ni gritos, ni pausas para reunir aliento, lo que lo añadía a su sentido de irrealidad, como una pintura desinfectada. Elizabeth no podía mirar lejos.
Maximilian se detuvo en frente de ella, los músculos a través de su amplios hombros se ondulaban mientras el se movía de un lado a otro para ver cual de sus oponentes atacaría primero. Fue Dmitriu, ladeándose como un látigo e igual de rápido. Hubo un breve, duelo frenético, y entonces de pronto ambos se arrojaron violentamente a través del cuarto en dos direcciones diferentes, y Saloman se mantuvo allí, su espada levantada frente a su rostro. A pesar de si misma, el corazón de Elizabeth retumbo. No parecía importarle cuan a menudo lo veía. La lujuria solo se incrementaba. Ella desafiaba a cualquiera a no desear ese magnificente, semidesnudo cuerpo, su espeso, oscuro cabello fluyendo sobre sus poderosos hombros, medio oscureciendo su atractiva, cara depredadora.
“Eso” Saloman dijo a los otros dos, “Es lo rápido que debería ser. No pueden permitirse perder tiempo en duelos. Sin mostrarse. Si pueden matar a un oponente inmediatamente, libérense. Siempre enfrenten a Luk.”
“No siempre hay una opción”, Dmitriu protesto. “liberarse, enfrentar a Luk, y algunos novatos podrían clavar una estaca en mi espalda.”
“Un vampiro de tu calibre es mas que capaz de lidiar con inconveniencias periféricas. Ustedes portan mi sangre. Hónrenla y úsenla.”
Saloman se volteo, bajando su espada, y le otorgo una sonrisa de bienvenida a Elizabeth. Tomando su mano, el la beso en una elegante manera que la hizo sonrojarse. “¿Como están los cazadores?”
“Persiguiendo pistas. Sin éxito hasta ahora.” Ella levanto sus ojos desde su pecho hacia sus astutos ojos negros y se pregunto si ellos podrían hacer el amor rápidamente antes de que ella cambiase.   
Como si leyese su mente, los ojos de Saloman se oscurecieron, y el sonrió. “Hay un momento para todo. Hoy es tiempo para sobrevivir. Aprende de ellos y de mi.”
“¿Que?” ella pregunto, confusa. Su mente aun persistía en las muchas cosas deliciosas que ella podría hacerle a ese cuerpo maravilloso, y lo que el podría hacerle al suyo en respuesta. Humedad que no tenia nada que ver con el calor se difundió entre sus piernas. Saloman se dirigió  a la pared mas lejana y tiro de ella uno de las ultimas dos espadas que colgaban allí. El la tiro hacia ella y ella la atrapo por la empuñadura de puro instinto.
“Practica con nosotros” Saloman le ordeno. “Lo necesitas.”
Elizabeth no podía negarlo. Desde que todo había comenzado un año atrás, ella había entrenado regularmente, manteniéndose con el Judo, entrenando con los cazadores cada vez que una oportunidad aparecía. Pero incluso con los cazadores, últimamente, ella no había sentido sus habilidades o potencial se hubiesen estirado. No humano, aunque con fuerza aumentada por habilidades vampiras, podría moverse con a velocidad de un antiguo. Lentamente, Elizabeth estiro la espada, flexiono su brazo, probando unos cuantos pases a través del aire.
“De acuerdo,” ella dijo. “Pero recuerden que yo sangro. Y yo muero.”
Bajo la dura mirada de Saloman, los vampiros fueron muy cuidadosos con ella al principio. No fue hasta que ella actualmente hirió el hombro de Dmitriu, y Saloman rio, que ellos comenzaron a tomarla en serio.
“Vamos,” Saloman se burlo. “¡Ella no sangra tan fácilmente! Ella es la despertadora, no la joven vecina de al lado.”
Dmitriu considero su propia herida con desaprobación. “Considéralo venganza”, Elizabeth dijo. “Por la espina”
La espina que el había plantado en su palma un año antes, para que sangrase sobre Saloman y le despertara. Dmitriu sonrió, desvergonzadamente, y  se inclino con el florete. “En guardia”
Después de eso, fue más gracioso. De hecho, se incremento estimulantemente mientras todos tomaban más riesgos. Ellos se ajustaron rápidamente a su velocidad y habilidad y la probaron como corresponde. Luego de un rato, Saloman se les unió también, y pelearon en grupos rotativos. El mejor fue cuando ella finalmente se encontró contra Saloman, uno a uno. Ella tenia absoluta confianza en el, y no guardo nada detrás mientras ella trataba su mejor para llegar a través de su guardia mientras mantenía la suya. Ella casi podía sentir sus movimientos crecer rápidos y mas rápidos, sus reflejos afilados y agudos. Esta era la alegría de la lucha sin ninguna de las cosas malas, y se sentía magnifico.
Ella apenas noto a los otros dos duelistas acercarse. Estaba solo la espada de Salomon y la suya. Hasta que sin aviso, un agudo dolor se deslizo a través de sus dedos, causándole que soltara su arma.  
Abruptamente, Saloman tiro su arma. “¿Qué es?” el demando, apoderándose de la mano que ella sostenía vertiginosamente bajo su rostro.
“Nada. Yo pensé… pensé que me habías cortado” Ella miro a su mano ilesa. No había mucho excepto un rasguño en ella.
Saloman dejo caer su mano y miro a través a Dmitriu y Maximilian, quienes habían dejado de pelear para ver que problema había. La mano de Maximilian estaba sangrando desde una herida en curación inerte a través de sus nudillos.
Elizabeth frunció el ceño, sin comprender.
“Dolor transferido” Saloman dijo, mientras pensaba complacido. “Tu telepatía esta creciendo muy fuerte. De nuevo” El añadió, levantando su espada.
Cansada pero dispuesta, Elizabeth levanto su propia espada. Mientras el duelo se reanudaba, ella era vagamente consiente de Dmitriu y Maximilian yendo a la deriva.
“Tu estas cansada” Saloman observo cuando el atravesó demasiado fácilmente su guardia.
“Puedo seguir otro poco” ella discutió, indispuesta a renunciar.
Saloman cerro sus espadas, arrastrándola inexorablemente hacia el. “No. Ya es suficiente por hoy. Mas mañana.”
Su pecho desnudo descanso en contra de su húmeda polera. La empuñadura de una espada presionando su pecho. Ella sonrió. “De acuerdo”
Saloman aun sostenía ambas espadas entre ellos, se curvo alrededor de ellas y beso su boca. “Aprendes rápido”
“No fui siempre así”
“Entonces tenias los maestros equivocados. Deberías comer”
“¿Que tienes en mente?
Llamas color ámbar bañaban sus oscuros ojos. “Muchas cosas. Pero primero, comida”
Debido a que su estomago retumbo en ese momento, ella cedió, y, luego de otro caliente y delicioso beso, ella le dejo para cambiarse y bajo a la cocina a hurgar por comida. Para cuando Salomon se unió a ella unos diez minutos mas tarde, ella estaba sirviendo pasta y queso en un plato con algo de ensalada.
“Esta podría ser una buena cocina” Ella observo con entusiasmo.
El se encogió de hombros inclinando su cadera en contra de la mesa mientras ella se sentaba a comer. “Haz lo que quieras con ella”
Ella asintió con su cabeza en la vaga dirección de la habitación de al lado. “¿Para que usas esas habitaciones frontales?” Ella pregunto curiosamente. Una estaba decorada en un cierto modo amable como un comedor, la otra como un comedor no tan confortable.
“Distracción” dijo Saloman.
Elizabeth sonrió alrededor de su pasta. “¿Los vecinos?”
“En una ocasión. Otras personas vienen a hacer cosas inexplicables, como lectura de medidores y pidiéndome que firme peticiones o que compre cosas que no quiero” sus ojos brillaban. “Si estoy del humor correcto, los invito a pasar para una bebida”
Elizabeth se atraganto y se estiro por un vaso de agua, que Salomon atentamente puso en su mano. “Lo realmente preocupante acerca de todo esto” ella dijo cuando logro hablar “Es que yo te creo, pero ya no estoy hambrienta. ¿Tu has estado mordiendo a tus vecinos, vendedores, el hombre que lee los medidores eléctricos…?”
“Y al cartero”
Ella lo considero con fascinación. “No estas preocupado para nada de que la palabra se difunda?”
“Ellos no recuerdan. Yo no los hiero, y ellos se van muy felices. La mujer a dos casas mas abajo incluso regreso por mas una semana después”  
“¡Estoy segura de que la obligaste!”
“¿Porque mirarle los dientes a caballo regalado?”
Ella frunció el ceño, dudosa y no muy cómoda, sin embargo estaba hastiada de haber crecido cerca de sus inclinaciones de alimentación. “No parece correcto no preguntar” ella dijo al final.
“En teoría tu estas en lo correcto, por supuesto. Y un día, espero que hallen solo proveedores dispuestos. Pero el mundo tiene que ser educado para que eso pase.”
“¿Realmente crees que eso es posible?
“¿Tu no?”
Ella sonrió con desaprobación. “Mas de lo que lo hacia antes. Los cazadores creen que estoy hipnotizada, esclavizada, cegada, lavada de cerebro, o lo que sea”
“Tu no” dijo con una sorpresiva calidez, y cuando ella le miro, el se estiro hacia abajo y y toco su mejilla. “Ven conmigo esta noche. Conoce mi mundo, mi gente. Ven al Ángel.”

Mad Love !


Monday. Parte 2 

El sudor hacia cosquillas en la parte de atrás de mi cuello mientras caminaba hacia la primera avenida. Excepto por haber quedado atascada con el  sobre apestoso, las cosas habían ido bien en Elliot Bay Books. Ninguno parecía sospechar la verdad. Todos tuvieron su libro firmado y la promesa de que el siguiente estaba en camino. “Mantén a los lectores felices” mi madre siempre decía. “Sin los lectores, ¿Dónde estaríamos nosotras?”
Lector o no, ese chico con la capucha seguro que había sido raro. Yo debería haber sido más contundente, debería haber empujado el sobre de vuelta a sus manos- no debería haber sido tan dulce. Mi madre siempre es dulce, la cual es una de las razones por las que la reina del romance vive en un viejo edificio de apartamentos de cuatro piezas y no en una finca como sus lectores se imaginan. ¿Le gustaría invertir en una granja marina en Vermont? Seguro. ¿Están recaudando dinero para búfalos huérfanos? ¿Cuanto necesitan?
Si tú atrapabas a mi madre durante uno de sus hechizos, tú podrías convencerla de que cualquier cosa era una buena idea.  
El sol llegaba sobre mis pies mientras esperaba que la luz para cruzar la calle cambiase. El mango de la bolsa de compras presionaba contra mis dedos. Un grupo de turistas en el Tour subterráneo de Seattle pasaron cerca. Un grupo de hombres sin hogar sentados en mantas, muchos perros a sus lados. Necesitaba detenerme por la oficina postal antes de ir a casa. Y no había echo ninguna compra en la tienda en una semana. La luz cambia. Con un ansia repentina por un mocca helado, busque con la mirada el puesto de expresos mas cercano  y me dirigí directo hacia el. Un repartidor de UPD casi tropezó conmigo mientras cargaba por la acera. Empujando un carro de mano repleto de cajas marrones, se movió entre una pareja de conversadoras señoras. Luego, cuando se dirigió por una esquina, una pequeña caja callo de su carro.
La pequeña caja yacía en la mitad de la acera. Nadie la tomo, nadie la miro incluso. Podría haberla ignorado, podría haber tomado mi mocca y haber continuado con mi camino. Pero las cajas pequeñas pueden contener increíbles sorpresas y seguramente alguien estaba esperándola. El repartidor había desaparecido, por lo que recogí la caja. Dándole la vuelta, leí la etiqueta y encontré, media cuadras mas arriba, su destino – Antigüedades Lee.
Odio las tiendas de antigüedades. El mas pequeño signo de una me da nauseas. Es una clase de cosa Pavloviana. ¿Por qué esta reacción? Porque siempre que mi madre decía, “Vamos, vamos a ir a ver antigüedades”, yo sabia que ella estaba entrando en otra de sus temporadas.
Eso es de lo que se tratan los desordenes bipolares, estas temporadas de súper hiperactividad o destructiva depresión. Con frecuencia, justo antes de que ella
consiguiera estar toda herida y adquiriese una “velocidad-de-la-luz” intensidad ella conseguiría esta urgencia por coleccionar. Por lo que ella me arrastraría a polvorientas, horribles tiendas de antigüedades para hurgar por cosas que añadir a su surtida colección.
Yo tendría que arrastrarme bajo una decaída mesa de comedor y leer de una caja llena de moho Revistas de vida mientras ella buscaba por el último articulo que desesperadamente “necesitaba”. Luego yo tendría que seguirla a casa, cargando una caja de tazas de té chinas o un bolso con bisuterías o uno de esos estúpidos gnomos de jardín, sabiendo que a lo largo de los siguientes días ella estaría perdida para mi, su mente atrapada como un pez retorciéndose en una red.
Y entonces, una noche, ella me olvidó, me dejo detrás en la tienda de antigüedades mientras se fue corriendo para encontrar la ultima taza de te azul que haría su colección completa. Demasiado avergonzada como para decirle al dependiente, me quede escondida bajo la mesa de comedor hasta que la tienda cerro. Una vez que el dueño se fue, use el teléfono de la tienda y llame al Sr.Bobot. Luego de escalar fuera por la ventana trasera, espere en la oscuridad por las luces del Sr.Bobot para que aparecieran como balizas de rescate.
Esa no fue la única vez que mi madre se olvido de mí. Trato de no indagar en esto pero ciertas imágenes se adhirieron a mi memoria, como largas esperas en los escalones de la escuela, una puerta cerrada sin una llave dejada atrás, un apartamento vacío sin una nota. Una noche completamente sola, sin saber donde estaba ella.
¿Cómo se supone que una niña resolviera eso? Días de abrazos y de preparar magdalenas, de risas y cuentos para dormir, luego días de silencio sofocante y ausencia. Mi madre había vivido la mayor parte de su vida sin un diagnostico, por lo que, hasta hace un par de años, no teníamos un nombre para lo que estaba mal con ella. Como no había una enfermedad a la que culpar cuan do era pequeña, se me ocurrió mi propia respuesta- Yo había echo algo mal. No había echo la cama correctamente. No había dicho las cosas correctas. No había sido lo suficientemente linda o lo suficiente inteligente o lo suficiente dulce. Era mi culpa el haber sido dejada en la tienda de antigüedades.
Mas tarde, esa misma noche, luego de que mi madre regresara al departamento, me deslice a la entrada y mire como el Sr. Bobot le daba un regaño. “Si la policía hubiese encontrado a Alice en esa tienda de antigüedades, a esta hora tan tarde, ellos podrían haber llamado a servicios de protección de menores. Por el amor de dios, Belinda, Alice podría haber sido llevada lejos.”
 Alice podría haber sido llevada lejos.
Desde ese momento en adelante, no le dije a nadie que mi madre desaparecía. “Mama es en la bañera, ella no puede ponerse al teléfono” yo decía. O “Mi mama tiene migraña. ¿Quiere dejar un mensaje?” No le decía a nadie cuando mi madre no podía manejar el hacer la cena, o no podía salir de la cama. Aprendí a ir a la tienda de comestibles. Aprendí a hacer el lavado. Aprendí como protegernos a ambas.
Aprendí a esconder la verdad.
Asique allí estaba yo de pie fuera de antigüedades Lee en ese caluroso dia en Julio, sosteniendo esa pequeña caja y una bolsa de compras con un sobre color manila que olía como jugo de almeja. Desde la acera, la tienda Lee no parecía como las tiendas de antigüedades de mi niñez. La puerta estaba pintada de rojo cereza, con un pilar dorado a cada lado. Y la imagen en la ventana de la tienda tenía una colección de coloridos objetos: una armadura, un buda sonriente, un tapete medieval. El sol erizo mis hombros mientras trataba de decidir que hacer: dejar la caja en el escalón de entrada y evitar completamente la tienda, o enfrentarla.
Entonces fue cuando lo note. Atisbando por la ventana, mas allá de la cabeza de piedra de buda, un skate inclinado contra un mostrador.
Un skate amarillo con un dragón rojo. 

Cheyenne "A timeless novel"


Capitulo 5 
Después de pasar una paranoica noche en un vago hotel en un pequeño pueblo en el camino, llegué a Helena por la tarde. Estaba claro y brillante, ni una nube en el cielo, el clima perfecto para finales de junio. El aire estaba caliente sobre mi piel, y se sentía reconfortante. El tiempo igualaba mi optimista estado de ánimo. Decidí tomar un pequeño desvío antes de ir al banco, un café helado sonaba bastante bien en este momento.
Pedí mi bebida favorita, café helado de vainilla con crema batida y salsa de caramelo por encima. La crema batida y la salsa de caramelo eran los mejores. Por lo general, cuando nadie estaba mirando, yo lamía el interior de la tapa para obtener hasta la última gota del adictivo jarabe. Una vez, mi padre me pilló haciendo esto y comenzó a reír. Yo había conseguido caramelo pegado sobre mi nariz. Si Colt me hubiese visto hacer esto en su vida, yo nunca lo olvidaría. Mirando a mí alrededor, me di el gusto y sonreí descaradamente.
Los pensamientos de mis padres me hicieron suspirar, y saqué la foto con el enigma. Yo había estado tratando de descifrar su mensaje con muy poco éxito. Mis dedos trazaron el contorno de ellos y sonreí ante el recuerdo. Yo sólo tenía doce años en el momento y no entendía por qué habíamos viajado hasta aquí para aquella Navidad, había un montón de cosas que se habían mantenido como un misterio y sólo ahora me preguntaba por qué.
Quería visitar la catedral mientras estaba en la ciudad. Eché un vistazo a mi reloj, tenía un montón de tiempo antes de que el banco cerrara. Demasiado tiempo había pasado desde que había visitado la catedral. El enorme tamaño y la belleza eran tan abrumadores como lo recordaba, y mis dedos se apretaron alrededor de la baranda mientras levantaba la mirada hacia las elevadas torres. Yo era tan pequeña en comparación, tan insignificante en su presencia.
Hice mi camino arriba, por la escalera de cemento, hacia la entrada. Caminé a través de las dos columnas que flanquean la puerta maciza de roble tallado, y no podía dejar de pensar en que debería haber sido la entrada a un castillo real. Me detuve en seco. En la puerta de la catedral había un cartel anunciando su cierre. Estaba en reformas/reparaciones. La decepción me golpeó duro, yo debería haber hecho una investigación primero antes de presentarme. Todo lo que quería hacer era caminar por dentro otra vez... Miré a mí alrededor, no había nadie a la vista. Empujé la puerta y se abrió.
Mis zapatos de suela blanda estaban tranquilos mientras yo traspasaba el umbral. Los ángeles y los santos brillaron hacia mí desde los vitrales, y yo disfrutaba bajo un torrente de colores. Momentos más tarde me encontré con un bloqueo de paredes de la construcción. La determinación se hizo cargo y terminé mi camino por el pasillo hasta el santuario principal agradecida de que estaba vacío mientras me asomé por la esquina.
Las bancas talladas a mano eran un caoba intenso, tan bien pulida que hacían señales para sentarse en ellas. Candelabros con oro hojeando brillaron en la penumbra. Durante mucho tiempo solo me quedé de pie y mire tanta belleza y paz rodeándome. Habían sido un difícil número de meses y tomar un momento para mí era justo lo que necesitaba. Comprobando sobre mi hombro para asegurarme de que estaba sola, camine en el vestíbulo de nuevo. Encontré un cartel con una imagen de cómo se vería luego de la remodelación. El órgano tendría un nuevo hogar...
Tirando la foto desde mi bolsillo, le di la vuelta y leí el enigma de nuevo. Mi mente se redujo a esas dos frases...
... Tu futuro está escondido en el pasado. La música es tu guía.

La catedral estaba cerrada, yo ni siquiera debería haber entrado. Pero revivir los recuerdos parecía como la decisión correcta en este momento. Suspire y de repente tuve la inquietante familiar sensación de ser observada. El cabello en la base de mi cuello se levanto, pero luego al mirar alrededor, no vi nada. Abrí la puerta de la construcción con el corazón golpeando en mi pecho, con miedo de ser atrapada curioseando sin permiso. Pero yo solo tenia que  echarle un vistazo al órgano.
Me acordé de mi padre levantándome a la banca, permitiéndome pulsar las teclas. Este fue un viaje de la memoria después de todo... Caminando por el pasillo, encontré la puerta de la galería que alberga el órgano. La fotografía dentro de mi bolsillo parecía hormiguear contra mi pierna. La saque, preparándome a mi misma.

La llave a tu futuro esta escondida en el pasado. No dejes que lo que esta manchado te engañe. La música es tu guía. GA

Exhalé ruidosamente. ¿Por qué este enigma no me dejan en paz? Cada paso que daba siempre me llevó de nuevo a el. Pero todavía no tenía sentido. ¿Por qué mis padres esconderían una llave? ¿Por qué nunca dijeron nada al respecto? ¿Me habían dado algunas pistas al pasar los años? ¿Y para que es la llave? Negué con la cabeza. Yo me iba a ver tan tonta si era atrapada.
Mire el organo, mi mente aun tan revuelta. Mis dedos trazaron el panel superior y yo mire al teclado frente a mí. Mi corazón estaba anhelando que mi padre estuviese aquí y me senté en la banca, mis manos flotando sobre el teclado. ¿Me atrevería a tratar y tocar? ¿Que si era escuchada? Yo ya estaba traspasando…
Con mi corazón acelerado, presione teclas al azar. Nada paso. Extraño… Con el ceño fruncido, golpee mis dedos en el banquillo. Quizás estaban reformando el viejo órgano.
Determinación se envió en mí y presione las notas G y A juntas en memoria de mis padres, solo que esta ves escuche un pequeño click desde el panel inferior. Me zambullí bajo el teclado, buscando la fuente del ruido.
Había una sección floja en la esquina inferior izquierda del panel. Suavemente arranque lejos la antigua pieza de madera. El compartimiento oculto contenía una pequeña caja. Tan calmadamente como pude. Alcance dentro y abrí la tapa. Contuve la respiración… ¡una llave! Lucia como una llave para una caja fuerte. ¿Podría ser? ¿Cómo no había visto esta pista antes? Suspire. Fue porque mis padres sabían que mis recuerdos me llevarían aquí. Un ruido de arrastre hizo eco cerca, causándome pánico. Apresuradamente, puse la llave en mi bolsillo delantero y cerré el pequeño compartimiento. El sonido se estaba acercando, y yo estaba agachada bajo la consola, un miedo muy real se apodero de mí. ¿Estaba a punto de ser atrapada? Las sombras estaban alargándose mientras el sol se retiraba por el día, lo que funcionaba a mi favor. Si pudiese mantenerme lejos de la luz, nadie podría verme.
La puerta crujió al abrirse, y mi pulso empezó a tronar. ¿Había alguien buscándome? ¿Me vieron entrando en la galería? Me incline hacia adelante, desesperada por tomar respiraciones calmantes. La sangre retumbo en mis oídos, y por un momento no estaba segura si los fuertes sonidos que estaba oyendo estaban en mi cabeza o si eran reales.

La puerta se cerró de repente, tan silenciosamente como se había abierto. Me senté esperando que mi corazón latiera más lentamente antes de que pudiese mover un musculo. Me levante y luego dude mientras mis dedos sudorosos agarraban el pomo de la puerta. ¿Qué tal si regresaban? Largos momentos pasaron mientras presionaba mi oído contra la puerta. Quien fuera que había estado mirando dentro se había ido. Abriendo la puerta me deslice a través, mirando a izquierda y derecha. Casi corrí hasta la entrada principal, mis ojos enviando miradas como dardos alrededor. Me permití una pequeña sonrisa de triunfo. ¡Lo hice! Mis padres estarían orgullosos de mí.
Yo debería haber estado prestando más atención, pero estaba demasiado concentrada en mi victoria momentánea. Cuando doble la esquina, me golpee con lo que parecía ser una pared de ladrillos. Mi nariz palpitaba de dolor y el aire salió de mis pulmones. Rebote en el suelo, golpeando mi cabeza contra las baldosas. ¿Qué había ocurrido?  Mire hacia arriba, aturdida, mientras luchaba por recuperar el aliento. Mi mano subió a mi cabeza inconscientemente.
“Lo siento tanto. ¿Estas bien?” Una profunda voz pregunto.
De pronto no pude hablar y no era solo por haber sido atrapada. Yo no sabia que decir. Me sentí tan inmadura e infantil. Mis ojos estaban demasiado ocupados digiriendo al extraño. Desaliñado cabello castaño alcanzaba la nuca de su cuello. La más leve sombra de barba en su mandíbula cuadrada, y el tenia una hermosa piel bronceada y los mas brillantes ojos avellana que yo haya visto. Me sacudí de mi aturdimiento. Necesitaba enfocarme. La punzada en mi cabeza repentinamente volvió a la vida.
“¿Estas bien?” El hombre preguntó de nuevo, esta vez con más preocupación mientras extendía sus dedos, ofreciendo ayuda para levantarme. “¿Puedes levantarte?” Tome su mano, vacilando mientras recuperaba el control de mi ingenio. “Si” dije débilmente “Lo siento, no te vi allí”. Parpadee un par de veces, luchando contra el dolor cuando me mordí el labio inferior. ¿Cómo iba a salir de esta?
 “No hay problema” respondió. El agarro mi codo mientras me mantenía firme por unos pasajeros momentos. Su mano era cálida, fuerte y áspera contra mi piel. Me tomo en su marco imponente, el era tan alto y tan guapo.
“¿Estas en un problema?” Había preocupación mientras me  miraba “Viniste corriendo por el corredor. ¿Ésta todo bien?” El escaneo la sala detrás nuestro como si esperase a alguien siguiéndome. Abrí mi boca para responde, pero se convirtió en una mueca mientras el dolor de cabeza decidía subir el volumen. Ni siquiera pude encontrar una miserable excusa, su voz se estaba convirtiendo en una estampida en mis oídos. Necesitaba volver al jeep y recostarme.
“Um, si, estoy bien” Respondí su segunda pregunta primero, tratando de comprarme algo de tiempo. El creyó que estaba en un apuro, ¿Por qué? El noto que había estado corriendo y miro para ver si veía a alguien. ¿Había alguien allí? ¿Había el o algún otro abierto la puerta de la galería? Trate de mantener mis pensamientos juntos. “Lo siento, yo no debería haber entrado aquí” 
“Oh” El asintió.
“Tengo que irme” Las palabras rodaban nerviosamente de mi lengua. Mire a las baldosas de mármol. “Lo siento. Si me disculpas, yo seguiré mi camino” Me deslice a su alrededor e hice mi salida de la catedral. No estaba en condiciones de mantener una conversación, especialmente después de la vergüenza que me había causado a mi misma. No mire atrás.
Necesitaba el refugio de mi Jeep para escapar de mi humillación.  Mientras me apresuraba hacia el, mis ojos vieron una camioneta de color piedra arenisca camioneta estacionada al otro extremo del estacionamiento.
Las ventanas estaban pintadas oscuras, pero fue la altura del vehículo lo que me hizo mirar. Era inquietantemente familiar. De hecho, casi lucia exactamente como la camioneta de mi papa. Trate de racionalizar el dejavu: esto no debería ser tan extraño, es una ciudad de montañas. Ellos necesitan autos de cuatro ruedas motrices para desplazarse durante los meses de invierno. ¡Me estaba volviendo realmente paranoica! Me subí a mi jeep con las llaves aun en mi mano. Estaba caluroso afuera y yo no deseaba cerrar la puerta aun- necesitaba aire fresco. Mientras me sentaba, comencé a sentir el trauma del día abrumándome. Durante mi manejo hacia aquí, me había enfocado en de lo que el enigma significaba. ¿Por qué mis padres escondieron la foto? Tampoco podía mantener mi mente fuera de la caja de deposito, y porque se mantuvo en secreto. ¿Qué contenía que mis padres pensaban que solo yo debía saber? Estaba consiguiendo otra de mis migrañas. La mayoría de las veces llegaban lentamente y yo era capaz de manejarlas.
Antes de que mis padres murieran, estaban preocupados, pero nunca visitamos un medico. Luego de que mis padres murieran, mis dolores de cabeza parecían evolucionar en algo peor, había puntos negros desenfocando mi visión cuando estos llegaban. Cerré mis ojos mientras los latidos en mi cráneo comenzaban a profundizarse ¿Cómo iba a manejar de este modo? Yo ni siquiera  había conseguido un cuarto de motel aun, tendría que encontrar el mas cercano y esperar que estuviese limpio.
Deje mi cabeza ligeramente apoyada sobre el asiento. Esperaba que si me sentaba y esperaba por un rato, disminuyera lo suficiente para manejar. Las llaves cayeron en mi regazo, y coloque mis dedos en los lados de mis sienes, masajeándolas suavemente. Trate de levantar mi cabeza ligeramente y abrir mis ojos, pero di un respingo al sentir una enorme presión sobre mi cráneo. Me sentía como si pudiese explotar en cualquier momento. ¿Qué me estaba ocurriendo? Nunca había tenido uno tan malo antes.
El zumbido distante de los autos en la carretera hizo eco mientras me sentaba en el estacionamiento. De pronto un cálido toque sobre mi antebrazo izquierdo me hizo gritar. Trate de liberarme, pero la mano no se movió.
“¿Estas bien?” Era el hombre con el que me había topado en la catedral. Debió de haberme seguido.
“No luces muy bien; debes haber corrido hacia mi mas duro de lo que pensaba” su voz se fue apagando “¿Necesitas ayuda?”
 No podía abrir mis pesados parpados, el inmenso dolor en mi cabeza era abrumador. Apenas pude escupir las palabras. “No… estoy bien” trate de tirar de mi brazo nuevamente.
Sabía que no iba a estar bien. Era totalmente incapaz de hacer algo en el momento excepto sentarme aquí. No podía siquiera moverme. Sabía que estaba llegando al punto en que podría desmayarme por el latido en mis sienes. ¿Por qué estaba este extraño tan interesado en ayudarme?
 “Por favor déjame ir” Por tercera vez, me esforzaba por tirar mi brazo atrás y me forcé a ponerme de pie.
“No creo que eso sea una buena idea”
Ocurrió tan rápido que no pude reaccionar. Sentí su apretón, tan fuerte que seguramente iva a dejar marcas en mi muñeca. Débilmente trate de pelear, pero no sirvió de nada. Incluso si hubiese estado con toda mi fuerza, no habría sido rival para el.
Sus manos se deslizaron por mi espalda y me agarro la cintura. Entonces fui jalada en el airee, lejos del asiento del conductor, y levantada contra su pecho. El me traslado al asiento trasero de la Wrangler. La sensación de movimiento me dio nauseas y gemí suavemente, rezando por no estar enferma. Luche para abrir mis ojos solo para ver puntos negros borrosos; los cerré nuevamente.
Pelee para liberarme del agarre del extraño, pero el se mantenía con fuerza. Me retorcí para usar mis piernas para destrozar alrededor, pero el debe haberlo visto venir porque se movió rápidamente y las bloqueo. Trate de abrir mi boca en protesta cuando su mano alcanzo mi rostro.

 “Esta bien No voy a herirte” Dijo con simpatía. “Tienes que calmarte y dejar de luchar. Yo no quiero herirte”
“Estas asustándola” otra voz retumbo y mi mente se volvió mas confusa.
“Vamos a llevarte a un lugar seguro…”
Otros murmuros llegaron a mis oídos, pero era demasiado difícil descubrir a quien le pertenecía cada una. De pronto, mi cuerpo cayo inerte y todo se desvaneció a negro.
Desperté con la sensación de alguien corriendo sus dedos por mi pelo, cepillando suavemente las sienes y la frente a su paso, sacudiéndome a la conciencia. Estaba tendida en cama. El toque parecía familiar. Yo debía estar soñando que estaba en casa, Colt sentado junto a mí.
Escuche el zumbido de una maquina. Mi confuso cerebro me dijo que no estaba soñando. ¿Dónde estaba? Mi cuerpo se puso rígido y las manos dejaron de moverse.
“Cheyenne, esta bien. Estas a salvo”
¡Esa voz! Era el mas dulce sonido que podría imaginar. ¡Era colt! Trate de mantener mis ojos abiertos, pero estaban tan pesados. Trate de incorporarme, y el ahueco sus dedos alrededor de mi mejilla, asegurándose de no empujarme. Una simpática sonrisa rosa en sus labios.
“Esta bien, solo quédate quieta” dijo.
“Colt, estas aquí…” Mi voz estaba llena de alivio.
“Por supuesto que estoy aquí” Colt dijo “Maneje lo mas rápido que pude”
¿Estoy en el hospital? Un dolor agudo creció entre mis ojos y yo pellizque mis ojos cerrados. ¿El hospital lo llamó? El era el único contacto en mi teléfono… Una puerta se abrió y pasos se acercaron. 
“¿Cheyenne?” dijo una voz “¿Puedes abrir los ojos para mi?’
Mis pestañas revolotearon. Una mujer en bata blanca estaba inclinada sobre mí con una pequeña linterna.
“Soy la Dra. Dawson. Estas en el hospital, tuviste un accidente”
Mire a colt por un momento y pensé. La última cosa que recordaba era posiblemente ser secuestrada.
“¿Qué ocurrió?” murmure, mi cabeza doliendo y confusa.
“Al parecer usted sufrió una caída. Tiene un golpe de gran tamaño en la parte de atrás de su cabeza. ¿Siente dolor en otro sitio?”
“No, no lo creo…” Una ola de nauseas me recorrió y me hundí en la cama. “Solo me siento un poco enferma”
 “Comprensible” dijo la Dra. Dawson. “Pero te hemos dado medicinas, deben hacer efecto pronto” Ella toco su estetoscopio. “¿Recuerdas que ocurrió?”
Baje mi cabeza. No quería admitir que había estado espiando alrededor de la catedral sin permiso.
“Mas o menos” dije “Estaba apurada, choque contra alguien y golpee mi cabeza. Debe haber sido mas fuerte de lo que creí”
“Bueno, dado que tu estabas inconsciente cuando llegaste, hicimos un escáner craneal. La buena noticia es que no encontramos nada en el.”
“¿Asique puedo irme?”
La Dra. Dawson suspiro
“Preferiríamos tenerte aquí por 24 horas, solo para observarte”
Gruñí. Todo eso por hacer un rápido viaje a la catedral.
“Sin embargo” ella continuo “Tu amigo Colt ha ofrecido cuidarte. Nos dijo acerca de tu situación en casa. Lo siento mucho por tu perdida”
Suspire. Otro recordatorio de que estaba totalmente sola.
“Me tenias realmente preocupado” Colt dijo.
Mi cabeza se giro hacia el. “Siento que hayas tenido que venir hasta aquí”
“No seas tonta. Por supuesto que yo vendría por ti. Siempre vendré por ti” El se inclino mas cerca y gentilmente beso mi frente.
“Estas a salvo ahora”
“Gracias”
“¿Es esto lo que quieres?” preguntó la Dra. Dawson
Yo asentí.
Ella hojeo su ficha abierta y garabateo en un papel. “Voy a enviarte a casa con algunas tabletas. Tendré tus prescripciones llenas y tú puedes estar fuera de aquí por la tarde.”
“Gracias”
Ella sonrió y dejo la habitación.
“Lo siento Cheyenne” Dijo colt “Ella…”
“Esta bien, colt”
“Voy a cuidarte. Tu vienes a casa conmigo”
Sonreí débilmente. Yo nunca había estado en su casa antes…

Temprano por la tarde mis medicamentos estuvieron listos y Colt me acompaño a mi Jeep.
“¿Tu tienes las llaves de mi Jeep?”
El asintió “El par de repuesto que tus padres me dieron”
“Oh” respondí un poco sospechosa en como el había llegado aquí sin su camioneta. Pero eso era un pensamiento para otro momento mientras yo estaba un poco decepcionada. Tendría que hacer otro viaje luego para averiguar que había en la caja de seguridad.
Yo necesitaba estar bien primero y ahora la llave de la caja de seguridad estaba perdida de nuevo. Las opciones eran que fue golpeada fuera de mi bolsillo cuando… un escalofrió me recorrió. Cuando quien fuese estaba tratando de ayudar y que me asusto sacando la mierda de mi.
 “No estés tan sorprendida por lo que encontraras en mi casa” dijo colt. Asentí y recline mi asiento. Mis ojos cerrados y deje que el ritmo del auto me meciera en un sueño ligero. El auto dejo de moverse y mis ojos se abrieron. Colt salió del jeep y estaba caminado alrededor hasta mi lado. El abrió la puerta e incline la cabeza con curiosidad. Seguramente no había dormido tanto tiempo…
“¿Dónde estamos?” Esto no se parecía a ningún lugar cerca de mi casa. Los arboles eran mas densos y la camioneta de Colt estaba cerca.
“Casa” respondió y me ayudo a salir.
“¿Estamos en Idaho?”
“No, Montana”
Me detuve “¿Porque?”
“Es mi casa”
“¿Tu tienes una casa en Montana?”
El sonrió y tiro de mí. “No te preocupes, estas a salvo ahora”  
Digerí lo que había a mi alrededor. Su casa era una cabaña en el medio del bosque. Los únicos sonidos que oían eran las aves cantando. El me ayudo a subir las escaleras y sostuvo la puerta. Estaba sorprendida por la belleza que había frente a mí mientras entraba en la gran habitación. Dos de las tres paredes estaban cubiertas del piso al techo en vidrios, exponiendo el paisaje del exterior.
La pared interior principal junto a los dormitorios sostenía una enorme chimenea de piedra. La tercera pared formaba la cocina. El techo abovedado con enormes vigas de madera recorriendo a lo largo la habitación.  El suelo de madera tallada estaba pintado de un oscuro color nogal. La sala de estar principal contenía una gran alfombra de lana fijando los muebles en una acogedora sala de estar.  El otro extremo de la sala estaba equipado con un piano de cola posicionado de una manera para permitir una espectacular vista del bosque desde cualquier ángulo.
Estaba llena de curiosidad mientras miraba hacia Colt. El simplemente se encogió de hombros, y me sentó en el sofá mientras dejaba caer las botellas con medicina, y mi llave de la caja de seguridad en la mesa de café. Note que un sándwich y una soda habían sido dejados ahí también. Dejando caer un brazo alrededor de mis hombros, colt toco el plato.

“Apuesto que estas famélica. Come”
Asentí, tome el plato y lo puse en mis rodillas, pero no comí.
¿Quién me había hecho el sándwich y donde encontró la llave?
Demasiado para esconder de el…
“¿Cómo se siente tu cabeza? Tu realmente nos asustaste, sabes”
“¿Nos?”
Golpeo el plato de nuevo, y yo tome una pequeña mordida, mirando su reacción, mientras el alisaba su camiseta, sin interesarse en contestarme aun. Di otro mordisco pequeño, esperando su respuesta. Su fría mirada fija en mi.
“Nos, como a Callon, Daniel y a mi”
“¿Callon y Daniel?”
“Estaba preocupado por ti, y ellos vinieron a ayudar”
“¿Quiénes son Callon y Daniel?”
“Ellos son como… familia”
Presione mi mano en mi frente, que estaba comenzando a latir nuevamente. Colt nunca los había mencionado antes. De hecho, el nunca había mencionado nada acerca de si mismo. Por años, el estuvo pegado a mi lado, y sin embargo yo estaba comenzando  a darme cuenta de lo mucho que ocultaba de mi. Lo mucho que no había preguntado.
Me hizo pensar acerca de algunas otras cosas también. Yo había oído hablar a las enfermeras acerca de Colt estando allí poco después de que yo llegara.
“¿Cómo llegaste tan rápido al hospital?” No debería haber sido posible, dado que el se suponía estaba en Idaho. Y yo no sabia que iba a encontrar problemas en Helena. Sin embargo Colt parecía haber visto todo desde el principio. Como si hubiese trazado un plan para seguirme…
Me sacudí de su abrazo, de pronto se sentía incomodo. Colt me había conocido por tanto tiempo. Era algo natural que el pudiese entender mis pensamientos y ser el mejor al entender como me sentía. ¿Pero predecir exactamente donde iría?
Colt lucia herido mientras retiraba su brazo.
“Asique” el dijo, evitando la pregunta “¿Estas sintiéndote mejor o no?
Lo mire con incertidumbre. Sentí como que apenas conocía al hombre sentado frente a mi. “Te responderé cuando tu me respondas”
“Tu bienestar es mas importante en este momento”
El no iba a responder, y yo no quería que supiera que aun estaba adolorida.
“Mejor” No era una mentira. Me sentía mejor que hace dieciséis horas, pero mi cabeza aun dolía.
Deje el plato en la mesa de café y colt me entrego la soda. Tomando un pequeño sorbo para satisfacerlo, me di la vuelta y lo encare de frente. Esta vez el iba a contestar mis preguntas –no mas juegos.  Cuando estaba a punto de hablar, dos hombres entraron en la habitación. Ambos me miraban con atención. Reconocí a uno de ellos. El era el que conocí en la catedral, con el que me tope, el que me tiro de mi auto y me sostuvo en el asiento trasero.
Mi Corazón comenzó a latir con aprensión cuando se movió mas cerca. Colt puso su mano sobre la mía, y yo me recosté contra su hombro. Inhale, no fácilmente. Colt le dio a los dos hombres una mirada y ellos detuvieron su avance. “Este es Callon y este es Daniel” señalo a cada uno
Ahora sabia el nombre del misterioso extraño, Callon. Daniel era el mas pequeño de los tres. Tenía la misma piel bronceada, pero su cabello era negro azabache, y se precipitaba hacia sus cejas para enmarcar su cara.
“Hola, Cheyenne” dijo Daniel. Sus oscuros ojos azules eran suaves, y su rostro juvenil, acogedor.
Callon no dijo nada mientras caminaba  y se sentaba directamente frente a mí en la mesa de café. Intercambio una mirada con Colt e inclino su cabeza. ¿Me perdí de algo? Había un montón mas en esa mirar que lo que se podía ver. Me volví hacia colt, mi ceja levantada en pregunta. Me dio una sonrisa incomoda.
“Colt nos dijo que estaba trayéndote a casa. ¿Como te estas sintiendo?” Callon preguntó.
“Mejor” respondí nerviosamente.
El levanto las botellas con medicinas de la mesa de café, inspeccionándolas, antes de ponerlas de regreso.
“Estoy confundida” dije mientras miraba a Callon “Tu estabas en la catedral…
“Me gusta la vieja arquitectura” respondió bruscamente.
Parpadeé
“¿Siempre eres tan rudo con una mujer la primera vez que la conoces?”
Levanto una ceja “Tu necesitabas ayuda”
“Bueno, que suerte que estuvieses ahí para ayudarme” mis ojos encontraron los de Colt. “Y Colt, tu llegaste tan rápido al hospital que debes haber estado manejando un jet” Mis ojos se estrecharon “Tu sabias que yo estaba en la catedral. ¿Asique porque me estabas siguiendo?”
Me moví lejos del brazo se Colt, y Callon volvió a posarse sobre la mesa. Ahora era mi turno para hacerlos sentir un poco incomodos.