sábado, 27 de octubre de 2012

Cheyenne "A timeless novel"


Capitulo 5 
Después de pasar una paranoica noche en un vago hotel en un pequeño pueblo en el camino, llegué a Helena por la tarde. Estaba claro y brillante, ni una nube en el cielo, el clima perfecto para finales de junio. El aire estaba caliente sobre mi piel, y se sentía reconfortante. El tiempo igualaba mi optimista estado de ánimo. Decidí tomar un pequeño desvío antes de ir al banco, un café helado sonaba bastante bien en este momento.
Pedí mi bebida favorita, café helado de vainilla con crema batida y salsa de caramelo por encima. La crema batida y la salsa de caramelo eran los mejores. Por lo general, cuando nadie estaba mirando, yo lamía el interior de la tapa para obtener hasta la última gota del adictivo jarabe. Una vez, mi padre me pilló haciendo esto y comenzó a reír. Yo había conseguido caramelo pegado sobre mi nariz. Si Colt me hubiese visto hacer esto en su vida, yo nunca lo olvidaría. Mirando a mí alrededor, me di el gusto y sonreí descaradamente.
Los pensamientos de mis padres me hicieron suspirar, y saqué la foto con el enigma. Yo había estado tratando de descifrar su mensaje con muy poco éxito. Mis dedos trazaron el contorno de ellos y sonreí ante el recuerdo. Yo sólo tenía doce años en el momento y no entendía por qué habíamos viajado hasta aquí para aquella Navidad, había un montón de cosas que se habían mantenido como un misterio y sólo ahora me preguntaba por qué.
Quería visitar la catedral mientras estaba en la ciudad. Eché un vistazo a mi reloj, tenía un montón de tiempo antes de que el banco cerrara. Demasiado tiempo había pasado desde que había visitado la catedral. El enorme tamaño y la belleza eran tan abrumadores como lo recordaba, y mis dedos se apretaron alrededor de la baranda mientras levantaba la mirada hacia las elevadas torres. Yo era tan pequeña en comparación, tan insignificante en su presencia.
Hice mi camino arriba, por la escalera de cemento, hacia la entrada. Caminé a través de las dos columnas que flanquean la puerta maciza de roble tallado, y no podía dejar de pensar en que debería haber sido la entrada a un castillo real. Me detuve en seco. En la puerta de la catedral había un cartel anunciando su cierre. Estaba en reformas/reparaciones. La decepción me golpeó duro, yo debería haber hecho una investigación primero antes de presentarme. Todo lo que quería hacer era caminar por dentro otra vez... Miré a mí alrededor, no había nadie a la vista. Empujé la puerta y se abrió.
Mis zapatos de suela blanda estaban tranquilos mientras yo traspasaba el umbral. Los ángeles y los santos brillaron hacia mí desde los vitrales, y yo disfrutaba bajo un torrente de colores. Momentos más tarde me encontré con un bloqueo de paredes de la construcción. La determinación se hizo cargo y terminé mi camino por el pasillo hasta el santuario principal agradecida de que estaba vacío mientras me asomé por la esquina.
Las bancas talladas a mano eran un caoba intenso, tan bien pulida que hacían señales para sentarse en ellas. Candelabros con oro hojeando brillaron en la penumbra. Durante mucho tiempo solo me quedé de pie y mire tanta belleza y paz rodeándome. Habían sido un difícil número de meses y tomar un momento para mí era justo lo que necesitaba. Comprobando sobre mi hombro para asegurarme de que estaba sola, camine en el vestíbulo de nuevo. Encontré un cartel con una imagen de cómo se vería luego de la remodelación. El órgano tendría un nuevo hogar...
Tirando la foto desde mi bolsillo, le di la vuelta y leí el enigma de nuevo. Mi mente se redujo a esas dos frases...
... Tu futuro está escondido en el pasado. La música es tu guía.

La catedral estaba cerrada, yo ni siquiera debería haber entrado. Pero revivir los recuerdos parecía como la decisión correcta en este momento. Suspire y de repente tuve la inquietante familiar sensación de ser observada. El cabello en la base de mi cuello se levanto, pero luego al mirar alrededor, no vi nada. Abrí la puerta de la construcción con el corazón golpeando en mi pecho, con miedo de ser atrapada curioseando sin permiso. Pero yo solo tenia que  echarle un vistazo al órgano.
Me acordé de mi padre levantándome a la banca, permitiéndome pulsar las teclas. Este fue un viaje de la memoria después de todo... Caminando por el pasillo, encontré la puerta de la galería que alberga el órgano. La fotografía dentro de mi bolsillo parecía hormiguear contra mi pierna. La saque, preparándome a mi misma.

La llave a tu futuro esta escondida en el pasado. No dejes que lo que esta manchado te engañe. La música es tu guía. GA

Exhalé ruidosamente. ¿Por qué este enigma no me dejan en paz? Cada paso que daba siempre me llevó de nuevo a el. Pero todavía no tenía sentido. ¿Por qué mis padres esconderían una llave? ¿Por qué nunca dijeron nada al respecto? ¿Me habían dado algunas pistas al pasar los años? ¿Y para que es la llave? Negué con la cabeza. Yo me iba a ver tan tonta si era atrapada.
Mire el organo, mi mente aun tan revuelta. Mis dedos trazaron el panel superior y yo mire al teclado frente a mí. Mi corazón estaba anhelando que mi padre estuviese aquí y me senté en la banca, mis manos flotando sobre el teclado. ¿Me atrevería a tratar y tocar? ¿Que si era escuchada? Yo ya estaba traspasando…
Con mi corazón acelerado, presione teclas al azar. Nada paso. Extraño… Con el ceño fruncido, golpee mis dedos en el banquillo. Quizás estaban reformando el viejo órgano.
Determinación se envió en mí y presione las notas G y A juntas en memoria de mis padres, solo que esta ves escuche un pequeño click desde el panel inferior. Me zambullí bajo el teclado, buscando la fuente del ruido.
Había una sección floja en la esquina inferior izquierda del panel. Suavemente arranque lejos la antigua pieza de madera. El compartimiento oculto contenía una pequeña caja. Tan calmadamente como pude. Alcance dentro y abrí la tapa. Contuve la respiración… ¡una llave! Lucia como una llave para una caja fuerte. ¿Podría ser? ¿Cómo no había visto esta pista antes? Suspire. Fue porque mis padres sabían que mis recuerdos me llevarían aquí. Un ruido de arrastre hizo eco cerca, causándome pánico. Apresuradamente, puse la llave en mi bolsillo delantero y cerré el pequeño compartimiento. El sonido se estaba acercando, y yo estaba agachada bajo la consola, un miedo muy real se apodero de mí. ¿Estaba a punto de ser atrapada? Las sombras estaban alargándose mientras el sol se retiraba por el día, lo que funcionaba a mi favor. Si pudiese mantenerme lejos de la luz, nadie podría verme.
La puerta crujió al abrirse, y mi pulso empezó a tronar. ¿Había alguien buscándome? ¿Me vieron entrando en la galería? Me incline hacia adelante, desesperada por tomar respiraciones calmantes. La sangre retumbo en mis oídos, y por un momento no estaba segura si los fuertes sonidos que estaba oyendo estaban en mi cabeza o si eran reales.

La puerta se cerró de repente, tan silenciosamente como se había abierto. Me senté esperando que mi corazón latiera más lentamente antes de que pudiese mover un musculo. Me levante y luego dude mientras mis dedos sudorosos agarraban el pomo de la puerta. ¿Qué tal si regresaban? Largos momentos pasaron mientras presionaba mi oído contra la puerta. Quien fuera que había estado mirando dentro se había ido. Abriendo la puerta me deslice a través, mirando a izquierda y derecha. Casi corrí hasta la entrada principal, mis ojos enviando miradas como dardos alrededor. Me permití una pequeña sonrisa de triunfo. ¡Lo hice! Mis padres estarían orgullosos de mí.
Yo debería haber estado prestando más atención, pero estaba demasiado concentrada en mi victoria momentánea. Cuando doble la esquina, me golpee con lo que parecía ser una pared de ladrillos. Mi nariz palpitaba de dolor y el aire salió de mis pulmones. Rebote en el suelo, golpeando mi cabeza contra las baldosas. ¿Qué había ocurrido?  Mire hacia arriba, aturdida, mientras luchaba por recuperar el aliento. Mi mano subió a mi cabeza inconscientemente.
“Lo siento tanto. ¿Estas bien?” Una profunda voz pregunto.
De pronto no pude hablar y no era solo por haber sido atrapada. Yo no sabia que decir. Me sentí tan inmadura e infantil. Mis ojos estaban demasiado ocupados digiriendo al extraño. Desaliñado cabello castaño alcanzaba la nuca de su cuello. La más leve sombra de barba en su mandíbula cuadrada, y el tenia una hermosa piel bronceada y los mas brillantes ojos avellana que yo haya visto. Me sacudí de mi aturdimiento. Necesitaba enfocarme. La punzada en mi cabeza repentinamente volvió a la vida.
“¿Estas bien?” El hombre preguntó de nuevo, esta vez con más preocupación mientras extendía sus dedos, ofreciendo ayuda para levantarme. “¿Puedes levantarte?” Tome su mano, vacilando mientras recuperaba el control de mi ingenio. “Si” dije débilmente “Lo siento, no te vi allí”. Parpadee un par de veces, luchando contra el dolor cuando me mordí el labio inferior. ¿Cómo iba a salir de esta?
 “No hay problema” respondió. El agarro mi codo mientras me mantenía firme por unos pasajeros momentos. Su mano era cálida, fuerte y áspera contra mi piel. Me tomo en su marco imponente, el era tan alto y tan guapo.
“¿Estas en un problema?” Había preocupación mientras me  miraba “Viniste corriendo por el corredor. ¿Ésta todo bien?” El escaneo la sala detrás nuestro como si esperase a alguien siguiéndome. Abrí mi boca para responde, pero se convirtió en una mueca mientras el dolor de cabeza decidía subir el volumen. Ni siquiera pude encontrar una miserable excusa, su voz se estaba convirtiendo en una estampida en mis oídos. Necesitaba volver al jeep y recostarme.
“Um, si, estoy bien” Respondí su segunda pregunta primero, tratando de comprarme algo de tiempo. El creyó que estaba en un apuro, ¿Por qué? El noto que había estado corriendo y miro para ver si veía a alguien. ¿Había alguien allí? ¿Había el o algún otro abierto la puerta de la galería? Trate de mantener mis pensamientos juntos. “Lo siento, yo no debería haber entrado aquí” 
“Oh” El asintió.
“Tengo que irme” Las palabras rodaban nerviosamente de mi lengua. Mire a las baldosas de mármol. “Lo siento. Si me disculpas, yo seguiré mi camino” Me deslice a su alrededor e hice mi salida de la catedral. No estaba en condiciones de mantener una conversación, especialmente después de la vergüenza que me había causado a mi misma. No mire atrás.
Necesitaba el refugio de mi Jeep para escapar de mi humillación.  Mientras me apresuraba hacia el, mis ojos vieron una camioneta de color piedra arenisca camioneta estacionada al otro extremo del estacionamiento.
Las ventanas estaban pintadas oscuras, pero fue la altura del vehículo lo que me hizo mirar. Era inquietantemente familiar. De hecho, casi lucia exactamente como la camioneta de mi papa. Trate de racionalizar el dejavu: esto no debería ser tan extraño, es una ciudad de montañas. Ellos necesitan autos de cuatro ruedas motrices para desplazarse durante los meses de invierno. ¡Me estaba volviendo realmente paranoica! Me subí a mi jeep con las llaves aun en mi mano. Estaba caluroso afuera y yo no deseaba cerrar la puerta aun- necesitaba aire fresco. Mientras me sentaba, comencé a sentir el trauma del día abrumándome. Durante mi manejo hacia aquí, me había enfocado en de lo que el enigma significaba. ¿Por qué mis padres escondieron la foto? Tampoco podía mantener mi mente fuera de la caja de deposito, y porque se mantuvo en secreto. ¿Qué contenía que mis padres pensaban que solo yo debía saber? Estaba consiguiendo otra de mis migrañas. La mayoría de las veces llegaban lentamente y yo era capaz de manejarlas.
Antes de que mis padres murieran, estaban preocupados, pero nunca visitamos un medico. Luego de que mis padres murieran, mis dolores de cabeza parecían evolucionar en algo peor, había puntos negros desenfocando mi visión cuando estos llegaban. Cerré mis ojos mientras los latidos en mi cráneo comenzaban a profundizarse ¿Cómo iba a manejar de este modo? Yo ni siquiera  había conseguido un cuarto de motel aun, tendría que encontrar el mas cercano y esperar que estuviese limpio.
Deje mi cabeza ligeramente apoyada sobre el asiento. Esperaba que si me sentaba y esperaba por un rato, disminuyera lo suficiente para manejar. Las llaves cayeron en mi regazo, y coloque mis dedos en los lados de mis sienes, masajeándolas suavemente. Trate de levantar mi cabeza ligeramente y abrir mis ojos, pero di un respingo al sentir una enorme presión sobre mi cráneo. Me sentía como si pudiese explotar en cualquier momento. ¿Qué me estaba ocurriendo? Nunca había tenido uno tan malo antes.
El zumbido distante de los autos en la carretera hizo eco mientras me sentaba en el estacionamiento. De pronto un cálido toque sobre mi antebrazo izquierdo me hizo gritar. Trate de liberarme, pero la mano no se movió.
“¿Estas bien?” Era el hombre con el que me había topado en la catedral. Debió de haberme seguido.
“No luces muy bien; debes haber corrido hacia mi mas duro de lo que pensaba” su voz se fue apagando “¿Necesitas ayuda?”
 No podía abrir mis pesados parpados, el inmenso dolor en mi cabeza era abrumador. Apenas pude escupir las palabras. “No… estoy bien” trate de tirar de mi brazo nuevamente.
Sabía que no iba a estar bien. Era totalmente incapaz de hacer algo en el momento excepto sentarme aquí. No podía siquiera moverme. Sabía que estaba llegando al punto en que podría desmayarme por el latido en mis sienes. ¿Por qué estaba este extraño tan interesado en ayudarme?
 “Por favor déjame ir” Por tercera vez, me esforzaba por tirar mi brazo atrás y me forcé a ponerme de pie.
“No creo que eso sea una buena idea”
Ocurrió tan rápido que no pude reaccionar. Sentí su apretón, tan fuerte que seguramente iva a dejar marcas en mi muñeca. Débilmente trate de pelear, pero no sirvió de nada. Incluso si hubiese estado con toda mi fuerza, no habría sido rival para el.
Sus manos se deslizaron por mi espalda y me agarro la cintura. Entonces fui jalada en el airee, lejos del asiento del conductor, y levantada contra su pecho. El me traslado al asiento trasero de la Wrangler. La sensación de movimiento me dio nauseas y gemí suavemente, rezando por no estar enferma. Luche para abrir mis ojos solo para ver puntos negros borrosos; los cerré nuevamente.
Pelee para liberarme del agarre del extraño, pero el se mantenía con fuerza. Me retorcí para usar mis piernas para destrozar alrededor, pero el debe haberlo visto venir porque se movió rápidamente y las bloqueo. Trate de abrir mi boca en protesta cuando su mano alcanzo mi rostro.

 “Esta bien No voy a herirte” Dijo con simpatía. “Tienes que calmarte y dejar de luchar. Yo no quiero herirte”
“Estas asustándola” otra voz retumbo y mi mente se volvió mas confusa.
“Vamos a llevarte a un lugar seguro…”
Otros murmuros llegaron a mis oídos, pero era demasiado difícil descubrir a quien le pertenecía cada una. De pronto, mi cuerpo cayo inerte y todo se desvaneció a negro.
Desperté con la sensación de alguien corriendo sus dedos por mi pelo, cepillando suavemente las sienes y la frente a su paso, sacudiéndome a la conciencia. Estaba tendida en cama. El toque parecía familiar. Yo debía estar soñando que estaba en casa, Colt sentado junto a mí.
Escuche el zumbido de una maquina. Mi confuso cerebro me dijo que no estaba soñando. ¿Dónde estaba? Mi cuerpo se puso rígido y las manos dejaron de moverse.
“Cheyenne, esta bien. Estas a salvo”
¡Esa voz! Era el mas dulce sonido que podría imaginar. ¡Era colt! Trate de mantener mis ojos abiertos, pero estaban tan pesados. Trate de incorporarme, y el ahueco sus dedos alrededor de mi mejilla, asegurándose de no empujarme. Una simpática sonrisa rosa en sus labios.
“Esta bien, solo quédate quieta” dijo.
“Colt, estas aquí…” Mi voz estaba llena de alivio.
“Por supuesto que estoy aquí” Colt dijo “Maneje lo mas rápido que pude”
¿Estoy en el hospital? Un dolor agudo creció entre mis ojos y yo pellizque mis ojos cerrados. ¿El hospital lo llamó? El era el único contacto en mi teléfono… Una puerta se abrió y pasos se acercaron. 
“¿Cheyenne?” dijo una voz “¿Puedes abrir los ojos para mi?’
Mis pestañas revolotearon. Una mujer en bata blanca estaba inclinada sobre mí con una pequeña linterna.
“Soy la Dra. Dawson. Estas en el hospital, tuviste un accidente”
Mire a colt por un momento y pensé. La última cosa que recordaba era posiblemente ser secuestrada.
“¿Qué ocurrió?” murmure, mi cabeza doliendo y confusa.
“Al parecer usted sufrió una caída. Tiene un golpe de gran tamaño en la parte de atrás de su cabeza. ¿Siente dolor en otro sitio?”
“No, no lo creo…” Una ola de nauseas me recorrió y me hundí en la cama. “Solo me siento un poco enferma”
 “Comprensible” dijo la Dra. Dawson. “Pero te hemos dado medicinas, deben hacer efecto pronto” Ella toco su estetoscopio. “¿Recuerdas que ocurrió?”
Baje mi cabeza. No quería admitir que había estado espiando alrededor de la catedral sin permiso.
“Mas o menos” dije “Estaba apurada, choque contra alguien y golpee mi cabeza. Debe haber sido mas fuerte de lo que creí”
“Bueno, dado que tu estabas inconsciente cuando llegaste, hicimos un escáner craneal. La buena noticia es que no encontramos nada en el.”
“¿Asique puedo irme?”
La Dra. Dawson suspiro
“Preferiríamos tenerte aquí por 24 horas, solo para observarte”
Gruñí. Todo eso por hacer un rápido viaje a la catedral.
“Sin embargo” ella continuo “Tu amigo Colt ha ofrecido cuidarte. Nos dijo acerca de tu situación en casa. Lo siento mucho por tu perdida”
Suspire. Otro recordatorio de que estaba totalmente sola.
“Me tenias realmente preocupado” Colt dijo.
Mi cabeza se giro hacia el. “Siento que hayas tenido que venir hasta aquí”
“No seas tonta. Por supuesto que yo vendría por ti. Siempre vendré por ti” El se inclino mas cerca y gentilmente beso mi frente.
“Estas a salvo ahora”
“Gracias”
“¿Es esto lo que quieres?” preguntó la Dra. Dawson
Yo asentí.
Ella hojeo su ficha abierta y garabateo en un papel. “Voy a enviarte a casa con algunas tabletas. Tendré tus prescripciones llenas y tú puedes estar fuera de aquí por la tarde.”
“Gracias”
Ella sonrió y dejo la habitación.
“Lo siento Cheyenne” Dijo colt “Ella…”
“Esta bien, colt”
“Voy a cuidarte. Tu vienes a casa conmigo”
Sonreí débilmente. Yo nunca había estado en su casa antes…

Temprano por la tarde mis medicamentos estuvieron listos y Colt me acompaño a mi Jeep.
“¿Tu tienes las llaves de mi Jeep?”
El asintió “El par de repuesto que tus padres me dieron”
“Oh” respondí un poco sospechosa en como el había llegado aquí sin su camioneta. Pero eso era un pensamiento para otro momento mientras yo estaba un poco decepcionada. Tendría que hacer otro viaje luego para averiguar que había en la caja de seguridad.
Yo necesitaba estar bien primero y ahora la llave de la caja de seguridad estaba perdida de nuevo. Las opciones eran que fue golpeada fuera de mi bolsillo cuando… un escalofrió me recorrió. Cuando quien fuese estaba tratando de ayudar y que me asusto sacando la mierda de mi.
 “No estés tan sorprendida por lo que encontraras en mi casa” dijo colt. Asentí y recline mi asiento. Mis ojos cerrados y deje que el ritmo del auto me meciera en un sueño ligero. El auto dejo de moverse y mis ojos se abrieron. Colt salió del jeep y estaba caminado alrededor hasta mi lado. El abrió la puerta e incline la cabeza con curiosidad. Seguramente no había dormido tanto tiempo…
“¿Dónde estamos?” Esto no se parecía a ningún lugar cerca de mi casa. Los arboles eran mas densos y la camioneta de Colt estaba cerca.
“Casa” respondió y me ayudo a salir.
“¿Estamos en Idaho?”
“No, Montana”
Me detuve “¿Porque?”
“Es mi casa”
“¿Tu tienes una casa en Montana?”
El sonrió y tiro de mí. “No te preocupes, estas a salvo ahora”  
Digerí lo que había a mi alrededor. Su casa era una cabaña en el medio del bosque. Los únicos sonidos que oían eran las aves cantando. El me ayudo a subir las escaleras y sostuvo la puerta. Estaba sorprendida por la belleza que había frente a mí mientras entraba en la gran habitación. Dos de las tres paredes estaban cubiertas del piso al techo en vidrios, exponiendo el paisaje del exterior.
La pared interior principal junto a los dormitorios sostenía una enorme chimenea de piedra. La tercera pared formaba la cocina. El techo abovedado con enormes vigas de madera recorriendo a lo largo la habitación.  El suelo de madera tallada estaba pintado de un oscuro color nogal. La sala de estar principal contenía una gran alfombra de lana fijando los muebles en una acogedora sala de estar.  El otro extremo de la sala estaba equipado con un piano de cola posicionado de una manera para permitir una espectacular vista del bosque desde cualquier ángulo.
Estaba llena de curiosidad mientras miraba hacia Colt. El simplemente se encogió de hombros, y me sentó en el sofá mientras dejaba caer las botellas con medicina, y mi llave de la caja de seguridad en la mesa de café. Note que un sándwich y una soda habían sido dejados ahí también. Dejando caer un brazo alrededor de mis hombros, colt toco el plato.

“Apuesto que estas famélica. Come”
Asentí, tome el plato y lo puse en mis rodillas, pero no comí.
¿Quién me había hecho el sándwich y donde encontró la llave?
Demasiado para esconder de el…
“¿Cómo se siente tu cabeza? Tu realmente nos asustaste, sabes”
“¿Nos?”
Golpeo el plato de nuevo, y yo tome una pequeña mordida, mirando su reacción, mientras el alisaba su camiseta, sin interesarse en contestarme aun. Di otro mordisco pequeño, esperando su respuesta. Su fría mirada fija en mi.
“Nos, como a Callon, Daniel y a mi”
“¿Callon y Daniel?”
“Estaba preocupado por ti, y ellos vinieron a ayudar”
“¿Quiénes son Callon y Daniel?”
“Ellos son como… familia”
Presione mi mano en mi frente, que estaba comenzando a latir nuevamente. Colt nunca los había mencionado antes. De hecho, el nunca había mencionado nada acerca de si mismo. Por años, el estuvo pegado a mi lado, y sin embargo yo estaba comenzando  a darme cuenta de lo mucho que ocultaba de mi. Lo mucho que no había preguntado.
Me hizo pensar acerca de algunas otras cosas también. Yo había oído hablar a las enfermeras acerca de Colt estando allí poco después de que yo llegara.
“¿Cómo llegaste tan rápido al hospital?” No debería haber sido posible, dado que el se suponía estaba en Idaho. Y yo no sabia que iba a encontrar problemas en Helena. Sin embargo Colt parecía haber visto todo desde el principio. Como si hubiese trazado un plan para seguirme…
Me sacudí de su abrazo, de pronto se sentía incomodo. Colt me había conocido por tanto tiempo. Era algo natural que el pudiese entender mis pensamientos y ser el mejor al entender como me sentía. ¿Pero predecir exactamente donde iría?
Colt lucia herido mientras retiraba su brazo.
“Asique” el dijo, evitando la pregunta “¿Estas sintiéndote mejor o no?
Lo mire con incertidumbre. Sentí como que apenas conocía al hombre sentado frente a mi. “Te responderé cuando tu me respondas”
“Tu bienestar es mas importante en este momento”
El no iba a responder, y yo no quería que supiera que aun estaba adolorida.
“Mejor” No era una mentira. Me sentía mejor que hace dieciséis horas, pero mi cabeza aun dolía.
Deje el plato en la mesa de café y colt me entrego la soda. Tomando un pequeño sorbo para satisfacerlo, me di la vuelta y lo encare de frente. Esta vez el iba a contestar mis preguntas –no mas juegos.  Cuando estaba a punto de hablar, dos hombres entraron en la habitación. Ambos me miraban con atención. Reconocí a uno de ellos. El era el que conocí en la catedral, con el que me tope, el que me tiro de mi auto y me sostuvo en el asiento trasero.
Mi Corazón comenzó a latir con aprensión cuando se movió mas cerca. Colt puso su mano sobre la mía, y yo me recosté contra su hombro. Inhale, no fácilmente. Colt le dio a los dos hombres una mirada y ellos detuvieron su avance. “Este es Callon y este es Daniel” señalo a cada uno
Ahora sabia el nombre del misterioso extraño, Callon. Daniel era el mas pequeño de los tres. Tenía la misma piel bronceada, pero su cabello era negro azabache, y se precipitaba hacia sus cejas para enmarcar su cara.
“Hola, Cheyenne” dijo Daniel. Sus oscuros ojos azules eran suaves, y su rostro juvenil, acogedor.
Callon no dijo nada mientras caminaba  y se sentaba directamente frente a mí en la mesa de café. Intercambio una mirada con Colt e inclino su cabeza. ¿Me perdí de algo? Había un montón mas en esa mirar que lo que se podía ver. Me volví hacia colt, mi ceja levantada en pregunta. Me dio una sonrisa incomoda.
“Colt nos dijo que estaba trayéndote a casa. ¿Como te estas sintiendo?” Callon preguntó.
“Mejor” respondí nerviosamente.
El levanto las botellas con medicinas de la mesa de café, inspeccionándolas, antes de ponerlas de regreso.
“Estoy confundida” dije mientras miraba a Callon “Tu estabas en la catedral…
“Me gusta la vieja arquitectura” respondió bruscamente.
Parpadeé
“¿Siempre eres tan rudo con una mujer la primera vez que la conoces?”
Levanto una ceja “Tu necesitabas ayuda”
“Bueno, que suerte que estuvieses ahí para ayudarme” mis ojos encontraron los de Colt. “Y Colt, tu llegaste tan rápido al hospital que debes haber estado manejando un jet” Mis ojos se estrecharon “Tu sabias que yo estaba en la catedral. ¿Asique porque me estabas siguiendo?”
Me moví lejos del brazo se Colt, y Callon volvió a posarse sobre la mesa. Ahora era mi turno para hacerlos sentir un poco incomodos.

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