El resto del día, ya no pensé acerca de la loca mañana
en el hospital. Todo lo que podía pensar era acerca del Sr. Honor. Yo no sabia
si podría volver a entrar en su clase nuevamente y al mismo tiempo era lo
único que quería hacer.
Camine fuera a la acera en frente del edificio y me
senté mientras esperaba que mi tía me recogiera. Los estudiantes iban y venían
y pronto el estacionamiento estaba totalmente vacío. Los profesores comenzaron
a desfilar fuera y abrí uno de mis libros de texto y leí sobre las cosas que me
había perdido. Vi al Sr. Honor caminando con la asistente de oficina y mis
mejillas ardieron de celos. Caminaron hacia el auto de ella y hablaron por unos
cuantos minutos antes de que el la besara en la mejilla y ella se metiera en su
auto y se fuera. Regrese a mi libro de textos y no me di cuenta de que había
caminado de regreso hacia mi.
“¿Sin aventón?” el pregunto.
“Mi tía es un tira y erra cuando se trata de responsabilidad” respondí, irritada de que ella no me dejase conducir.
“Mi tía es un tira y erra cuando se trata de responsabilidad” respondí, irritada de que ella no me dejase conducir.
“Yo nunca erro” respondió y un escalofrió recorrió a
lo largo de mi columna. Sus ojos quemaron hacia mí por un minuto, y todo lo que
pude hacer fue mirarlo fijamente sin poder hacer nada. “Vamos te llevare a tu
casa” dijo y se volteo y comenzó a caminar lejos. No me dio la oportunidad de
protestar. Salte fuera de la acera y lo seguí. El abrió la puerta del pasajero
de un negro, pulcro pequeño auto deportivo y tomo mis libros de mis manos. Me deslice
y lo observe caminar hacia el lado del conductor mientras mordía mi labio. Su
auto olía justo como el e inhale profundamente, sin ser capaz de tener
suficiente de su esencia. El lanzo mis
libros en el asiento de atrás y se metió junto a mí. El lucia molesto e
irritado de tener que llevarme y de pronto me sentí muy consciente de mi misma.
El salió rápidamente, y si yo hubiese estado con
alguien mas me habría asustado, pero confiaba en el. Mientras alcanzábamos la
luz justo fuera de la propiedad escolar, el inclino su cuerpo a través del mío,
haciendo una pausa para oler el aroma de mi pelo. Me senté congelada en mi
lugar. El tomo el cinturón y lo tiro a través de mi cuerpo.
“No me gustaría que fueses herida” dijo con una sonrisa
satisfecha y piso el acelerador. Lo mire mientras el manejaba, admirando su
perfección. “¿Qué ocurrió?” pregunto., sus ojos lanzándose hacia abajo a mi
venda rosada.
“Larga historia” respondí mientras tiraba de ella
nerviosamente. Sentí sus ojos en mí pero no explique nada más.
“¿Qué ocurrió? Pregunto nuevamente, esta ves con
irritación en su voz. Suspire pesadamente y pensé que detalles debería darle.
“Bebí un poco la noche pasada. Tire una foto y
accidentalmente me corte tratando de limpiar el desastre” explique sosteniendo
mi mano. “No es gran cosa” explique con sarcasmo. El azoto el auto a la orilla
del camino y antes de que pudiera decir algo, el había desbloqueado su cinturón
y giro encarándome. Su boca estaba peligrosamente cerca de la mía y yo luche
para estabilizar mi respiración. Sus ojos eran duros y llenos de rabia.
“No me hables de esa manera. Me molesta demasiado y tu
no quieres ver lo que hago cuando estoy molesto” El ladro con enojo y su tono
era atemorizante. Mi respiración se acelero y trate de hacer lo mejor para no
mostrar mi miedo. Me miro fijamente por un momento antes de tomar su mano y
gentilmente correr la yema de su pulgar en contra de mi mejilla y hacia abajo
sobre mi labio superior, su respiración cálida en contra de mi rostro. Su
expresión se volvió mas suave por un segundo y sus ojos danzaron de los míos
hacia mis labios. “Tu no quieres esto” el susurro suavemente, advirtiéndome. El
no tenia idea de lo mucho que lo deseaba. Cada parte de mi cuerpo quemaba por
el, por su tacto.
“Si, si quiero” susurre de regreso, las palabras
apenas audibles. Su mano se deslizo alrededor del costado de mi cuello y de
regreso a mi cabello. Su respiración volviéndose pesada e incontrolada.
“No tienes idea de en lo que te estas metiendo” el respondió.
No podía soportarlo mas. Necesitaba sentirlo. Lamí mis labios y los separe,
respirando su cálido aire.
“Por favor” respire. Sus dedos envueltos apretadamente
en mi cabello y el choco sus labios contra los míos. Su lengua se deslizo en mi
boca y yo la empuje con mi lengua. Respire un suave gemido en su boca y el me
beso con mas fuerza, gimiendo en la mía. Cada centímetro de mi cuerpo estaba en
llamas. Deslice mis manos sobre su duro, musculoso pecho y hacia arriba hasta su
cuello. Sus labios deslizándose abajo por mi mandíbula y en mi garganta. Yo gemí
mas fuerte, arqueando mi espalda, presionándome mas fuerte en contra suyo. El
se detuvo abruptamente, sus dedos aun envueltos apretadamente en mi cabello.
“No podemos hacer esto aquí” El dijo, su respiración
descontrolada.
“¿Dónde?” pregunte mientras lo besaba otra ves. El
capturo mi labio inferior con sus dientes y tiro suavemente, sus ojos
entornados y llenos de deseo.
“Mi lugar” respondió alejándose de mí y manteniendo mi
cabeza lejos de la suya con mi cabello. Quería besarle nuevamente pero dolía
tirar contra el. “Tengo que explicar algunas cosas antes de que esto vaya mas
lejos” El dijo y yo asentí, mordiendo mi labio. No tenia idea de lo que el
estaba hablando, pero podría haber estado recitando los ingredientes de un
estofado y habría sonado sexy. “No tienes idea que lo que eso me causa” Sus
palabras dispararon placer a mis lugares mas íntimos.
Se giro de vuelta en su asiento, dejándome jadeando
por aliento mientras el nos regresaba a la carretera a toda velocidad.
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