martes, 6 de noviembre de 2012

Honor student


Capitulo Diecisiete           
Llame a Becka y le deje un mensaje de voz dejándole saber que quería salir. William nos preparo algo para comer mientras esperaba que ella me llamara de regreso.
“Esto es increíble” dije mientras sorbía otro fideo de espagueti. William rio y utilizo su pulgar para limpiar salsa de mi labio inferior. El lamio su dedo enviando ese sentimiento inequívoco a través de mi cuerpo.
“Come” el sonrió y yo me di cuenta de que había estado mirándole fijamente más tiempo del que pretendía. Mi teléfono sonó y me estire para alcanzarlo.
“Es Becka” le dije a William mientras contestaba.
“Mi tía y yo tuvimos una pelea. Yo solo… no puedo regresar ahí pro un tiempo” La verdad era que no quería volver nunca a esa casa. “Gracias Becka. Realmente lo aprecio” colgué el teléfono y levante la mirada para ver a William enjuagando los platos en el fregadero.
“Ella dijo que puedo quedarme” Yo no quería irme. Quería quedarme aquí pérdida en esta fantasía con William. Con él, sentía como que tenía un propósito. Me sentía en control incluso cuando él me dejaba totalmente sin poder.
El tomo mi bolso de la encimera y abrió la puerta. Camine a través, colgando mi cabeza como un niño enfurruñado. Si no estaba con William, quería estar sola, ahogándome en mi tristeza.
“Puedes llamarme si necesitas algo” El me aseguro, pero no me hizo sentir mejor. El abrió la puerta del auto y espero que yo entrara. Le bese en la mejilla, pero deje que mi boca permaneciera, no queriendo alejarme de él. Se volteo atrapando mi labio en los suyos. Su toque me hizo olvidar acerca de todo lo que estaba mal en mi vida. Empuje contra él, hambrienta por más. “Tenemos que irnos” el respiro pesadamente. Estaba tomando todo de él no besarme nuevamente. Me moví cerca pero decidida en contra de esto. Si no me iba ahora, nunca lo haría. “Voy a arreglar esto” el prometió y sabia que lo decía en serio.
Asentí y me metí en mi asiento. Viajamos en silencio. El GPS arrojaba direcciones y pronto estuvimos unas casas lejos de la casa de Becka. Había tantas cosas que quería decirle pero no podía formar las palabras. “Vendré por ti lo más pronto que pueda” Sabía que estaba tratando de consolarme, pero no podía ignorar el tono triste subyacente mientras hablaba.
“Lo sé” dije tranquilamente mientras salía del auto, tirando mi bolso del asiento trasero. Lo mire manejar lejos mientras caminaba lentamente, hasta que sus luces traseras desaparecieron por el camino, antes de tocar el timbre.
“¡Emma!” Becka envolvió sus brazos alrededor de mi cuello y me apretó con fuerza. Apenas la conocía y toda la escena era demasiado incomoda.
“Hey” dije con una sonrisa, metiendo mi cabello tras mi oreja. Ella dio un paso dentro y yo la seguí, mirando alrededor a la elaborada y decorada casa. “Lindo lugar”
“Gracias. Mi mama esta realmente metida en las flores” ella replicó, poniendo sus ojos en blando. Justo entonces su madre dio un paso alrededor de la esquina sosteniendo un plato de galletas.
“Ohhh…” ella rio y agito fuera la expresión de Becka. “¿Cómo estas cariño? Becka me ha dicho todo acerca de tu situación. Lo siento tanto” ella me miro con esa horrible expresión a la que me había acostumbrado.
“Gracias” baje la mirada a mis pies, sin querer encontrar su mirada.
“Te cocine algo de comida confortable” Ella sonrió extendiendo el plato de galletas.
“Ella no quiere comerse sus sentimientos” Becka replico sarcásticamente, agarrando mi brazo y tirándome por las escaleras hacia su cuarto. Sonreí de regreso a su madre, sintiéndome mal por el rudo arrebato de Becka.

Me mantuve de pie en la entrada de su habitación. Las paredes pintadas de un morado profundo y haciendo juego con las cortinas alineadas en la ventana.
“¿Te gusta?” ella pregunto dando vueltas alrededor.
“Es agradable. Muy… gótico” respondí. Nunca había fichado a Becka por tener un lado oscuro.
“No es gótico, es romántico” ella sonrió. Yo no sentía esa vibra en absoluto, pero que sabia yo sobre el romance. Lo mas cerca había sido atada a la cama de William. Sentí mis mejillas volverse rosas antes el recuerdo. Voltee mi teléfono en mi mano. No tenía llamadas perdidas o mensajes.
“Es agradable” sonreí y  ella brillo con orgullo.
“Tengo algo para hacerte sentir mejor” Ella sonrió satisfecha, tirando un pequeño tarro fuera del mueble cerca de su cama.
“Oh no” lo reconocí del baño de la escuela. “No creo que sea una buena idea”
“¿Por qué no? Mi mama no es consiente. Además, tu necesitas esto luego del día que has tenido” Ella saco un porro y comenzó a encenderlo.
“Que diablos” camine cerca y tome el porro, aspirando fuerte y sosteniendo mi aliento.
“Asique, ¿Dónde has estado?” ella pregunto, tomando el porro cuidadosamente.
“¿Qué?” exhale, atrapada con la guardia baja por su pregunta.
“¿Dónde has estado todo el día?” su tono colgaba pesado con preocupación no solo husmeando en general.
“Necesitaba alejarme. No podía sentarme tranquila. Yo solo… camine” Ella asintió y sabia que no tenia que elaborar nada mas. Viendo a Becka alrededor de la escuela, nunca nos habría imaginado saliendo y realmente llevándonos bien. Me di cuenta de que era probablemente mi culpa que no nos hubiésemos echo amigas antes. Mantenía para mi lo máximo posible, tratando de no dejar a nadie acercarse lo suficiente como para herirme. La parte más triste es que estaba activamente hiriéndome a mi misma. Era completamente auto destructiva. No siempre fui de este modo. Antes de que mis padres muriesen yo era feliz.
“¿Donde fuiste?” ella pregunto, tocando mi brazo.
“Alrededor de la ciudad” respondí, tomando el porro de su mano.
“No” ella rio “Justo ahora”
“Oh… creo que estaba pensando en todo lo que ha ocurrido últimamente” respondí.
“Se que es lo que te hará sentir mejor. Galletas” ella rio, tomando el porro y colocándolo dentro del tarro. “Vamos” ella aseguro su brazo dentro del mío y coloco mi teléfono en el mueble con su caja.
“Espera… necesito eso” dije, estirando mi mano, pero ella la agito lejos.
“¿Qué podría posiblemente ser mas importante que comida chatarra?” puso sus ojos en blanco y me arrastro abajo por la escalera a la cocina. 

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